Una caja tirada al lado de unos contenedores. Podría haber pasado desapercibida, como tantas otras. Pero en su interior no había basura, sino seis cachorros abandonados, apenas recién nacidos, temblando de frío y miedo. Esta impactante escena se vivió en el municipio de Ingenio, donde un vecino que paseaba por la zona escuchó los lloros débiles de los perritos y se acercó a mirar.
El corazón se le encogió. Los animales, vulnerables y completamente indefensos, habían sido dejados allí como si no valieran nada. Alertó de inmediato a la Policía Local, que llegó al lugar para verificar lo ocurrido. Los agentes comprobaron que, aunque los pequeños estaban vivos, su estado emocional era devastador: asustados, acurrucados unos contra otros, y sin entender por qué estaban allí, solos.
Ante la crueldad del abandono, se activó de urgencia el protocolo de rescate y se contactó con una protectora de animales. Los voluntarios acudieron rápidamente y recogieron a los cachorros para trasladarlos a un lugar seguro, donde recibirán cuidados veterinarios, alimento y, sobre todo, el cariño que les fue arrebatado al nacer.
La Policía ha recordado que el abandono animal no es solo una muestra de crueldad, sino un delito castigado por el Código Penal, con multas económicas e incluso penas de cárcel si se considera un caso grave. «No es un acto sin consecuencias», subrayan.