El Real Madrid sufrió de lo lindo para declararse finalista de esta Copa del Rey. Tres veces igualó la eliminatoria la Real Sociedad en el Santiago Bernabéu, y hasta se llegó a ver con el billete para La Cartuja en sus manos. Las semis se fueron a la prórroga tras marcarse cuatro goles desde el minuto 80 y ahí decidió Antonio Rüdiger, que salió desde el banquillo y marcó de cabeza en el 115′. [Narración y estadísticas: Real Madrid 4-4 Real Sociedad]
Se adelantó la Real en el partido, pero un gol de Endrick, el hombre —o mejor dicho, niño— de esta Copa, parecía pronosticar una noche tranquila para los de Ancelotti. Nada más lejos de la realidad. Un tanto en propia de Alaba abrió la tormenta, que explotó con el 1-3 de Oyarzabal a diez minutos del final. Suerte para los merengues que vinieron rápido Bellingham y Tchouaméni a frenarla. Otro gol del embarras, aprovechando la pésima noche de Alaba y Lunin, mandó la eliminatoria al tiempo extra. La experiencia madridista y el vuelo del central alemán calmaron las aguas al final de la noche.
El Madrid jugará el próximo 26 de abril su cuarta final de la temporada. Será la tercera en la Copa del Rey para Ancelotti. Las otras dos —2013/14 y 2022/23— las ganó. Habrá derbi madrileño o Clásico en la final. Se decidirá este miércoles en un partido en el Metropolitano al que Atlético y Barcelona llegan con un 4-4. Ya saben que en Sevilla les esperan los hombres de blanco.
Bellingham, tras su gol contra la Real Sociedad
EFE
Ancelotti salió con un once con cambios. El italiano dio descanso de inicio a Rüdiger para meter a Alaba y colocó a Camavinga de lateral izquierdo. La verdadera novedad, eso sí, fue la suplencia de Mbappé por Endrick. Confianza plena en el chaval para la Copa, y le volvió a salir cara. En la Real, alguna baja importante como las de Brais Méndez o Sheraldo Becker.
Endrick se llevó pronto los aplausos del Bernabéu. En el inicio del partido, cuando apenas iban ocho minutos, intentó un gol de chilena. El control y el remate fueron unas maravillas. No le entró, pero hubiera sido un gol histórico en la Copa. Vinicius, que sigue con sus idas y venidas de los últimos partidos, también buscó abrir la lata en la siguiente jugada.
El Madrid salió a morder más que la Real. Una sorpresa, ya que eran los txuri-urdin los que verdaderamente necesitaban el gol. Aún así, a los de Ancelotti les faltó puntería. Ni Endrick ni Vinicius ni Rodrygo ni Bellingham. Todos lo intentaron y ninguno vio puerta en lo que fue un buen arranque del conjunto merengue.
Todo eso quedó en nada hacia el minuto 16. Un agujero en la banda derecha, obra de Lucas Vázquez, tuvo la culpa. Ahí nació un rápido ataque de la Real que acabó en gol. Prolongación de cabeza de Oyarzabal tras una mala salida de Asencio y Barrenetxea, sólo en carrera por el lateral, se plantó ante Lunin tras conducir con la izquierda y definió con la diestra por abajo.
Endrick, el rey de la Copa
El equipo donostiarra igualaba la eliminatoria, si bien el Madrid había hecho más méritos en el primer cuarto. Bellingham, explosivo en el inicio, intentó ejecutar la reacción pronto, pero no vio portería. Aguerd, el central de la Real, que llegó justísimo al partido, se lesionó en el minuto 25 y obligó a Imanol a hacer su primer cambio. Le sustituyó Elustondo.
El Madrid encajó el gol sin esperarlo y bajó el ritmo casi inconscientemente para minimizar riesgos y evitar un susto mayor. Algún bostezo en el Bernabéu se cortó cuando, entonces, Vinicius hizo una genialidad con un pase largo con el exterior. El balón corrió hacia un Endrick que se adelantó bien al defensor de la Real y definió el mano a mano contra Remiro —algo lento en su salida de la portería— con una brillante picadita.
El gol de Endrick contra la Real Sociedad
Reuters
Golazo para igualar el partido y volver a dar ventaja al Madrid en la eliminatoria. El encuentro se fue así al descanso, con una caída de Kubo en la línea del área que añadió algo de incertidumbre cuando el árbitro Alberola Rojas se llevó la mano al pinganillo. A los segundos pitó el final de la primera parte.
Sin cambios en el descanso, Ancelotti mandó a calentar a Mbappé a los dos minutos de la reanudación. Se vino abajo el Bernabéu. El delantero francés ya es el ídolo del templo madridista y siempre hay ganas de verle.
El Madrid pidió un penalti cuando Bellingham encajó en la cara un manotazo de Remiro en un córner. No pitó nada el colegiado, aunque el golpe fue evidente. Endrick y Valverde asustaron a más de uno tras irse al suelo doloridos. A una semana del Arsenal en Champions cada gesto físico cuenta. Nada que lamentar afortunadamente para el vigente campeón europeo.
Ancelotti quitó a Endrick antes del minuto 70, una decisión que no se entendió mucho si el chaval estaba bien. El brasileño se fue con el Bernabéu en pie y coreando su nombre. Entró en su lugar Mbappé. A falta de 20 minutos, el ambiente era demasiado relajado aunque la Real estaba a un gol todavía de volver a igualar la eliminatoria.
Cuatro goles desde el 80′
Tuvo alguna el equipo de Imanol, que encontró por las bandas del Madrid la fórmula para hacer daño. Avisó y el Madrid, pese a un paradón de Lunin, no se lo creyó. Así pasó. Jugadón de Pablo Marín por su banda, centro raso y fuerte, el balón golpea a Alaba y se cuela por dentro. Otra vez la semifinal empatada. Otra vez a apelar a la épica en el Madrid.
Y tendría que ser una épica de las buenas. La Real aprovechó la confusión y, otra vez con fortuna —esta vez doble—, se puso 1-3 arriba y con el billete a la final en sus manos. Fue en el minuto 80. Fue obra de Oyarzabal, el jugador de los goles mágicos. Tras un jugadón ahora de Kubo, el disparo del internacional español, tras dar otra vez en Alaba y en el palo, se fue dentro.
Oyarzabal celebra tras marcar el cuarto gol contra el Real Madrid
EFE
El cabreo del Bernabéu era mayúsculo, con pitos para Lucas —cambiado entre los goles por Modric— y hasta para Vinicius. Pero el brasileño tiene un don para reaccionar cuando más se le necesita. Solo contra todos se fue hacia la portería y se sacó otra asistencia —su segunda en una mala noche, porque lo era hasta este punto— para que marcara Bellingham. El estadio se volvía a poner patas arriba, ahora para bien, y nada podía parar ya la furia merengue.
El Madrid pasó de veinte minutos infumables a generar todo tipo de ocasiones. Vinicius la tuvo y acabó marcando en un córner Tchouaméni. 3-3 y otra vez a la final. La magia volvía a aparecer en el Bernabéu, aunque esta noche delirante no iba a acabar ahí. El descuentazo de siete minutos daba vida a la Real Sociedad y en un saque de esquina en el lado contrario se tomaría la revancha.
Entre la mala defensa de Alaba y la mala salida de Lunin —¡vaya noche para los dos!— apareció de nuevo Oyarzabal para meter de cabeza y dar otro giro más a esta historia. Quedaban cinco minutos para la prórroga, aunque en este punto de la película ya todo se podía esperar. Suerte que no pasó más, lo que dio un espacio para la relajación y paso al tiempo extra.
Ancelotti hizo un doble cambio, Rüdiger y Fran García por Alaba y Camavinga, e Imanol otro, Olasagasti por Pablo Marín. Un nuevo partido a treinta minutos se vislumbraba en el Bernabéu y el premio era demasiado valioso como para no poner todo en el campo. Tocaba rebajar las pulsaciones y mantener la cabeza fría, en un lado y en el otro, tras unos momentos de absoluta chaladura.
La traca final de Rüdiger
Luego de lo ocurrido, se notó que ninguno de los dos equipos quería volver a pasar por los mismos apuros. Tuvo una Mbappé al borde del final del primer tiempo de la prórroga, pero poco más. Güler y Brahim salían en el lado blanco y Arkaitz y Oskarsson en el donostiarra.
La tensión no hacía más que crecer. No ayudó que Alberola Rojas perdonara la expulsión a Olasagasti por una entrada de roja sobre Vinicius. El golpe fue fuerte y a la altura de la rodilla, pero el colegiado no pensó que fuera para dejar a la Real con diez. Las piernas pesaban, más del lado visitante que del local, pero los penaltis no parecían buen negocio para ninguno.
El héroe final sería Rüdiger, como en la tanda de penaltis ante el Atlético, pero esta vez sin lanzar desde los once metros. El alemán voló por los aires en un córner y en el minuto 115 hizo de cabeza el gol que metía al Real Madrid en la final. Los de Imanol lo intentaron, pero era ya rizar el rizo en un estadio que en la noche de este martes vivió suficientes milagros. La Copa ya tiene a su primer finalista.
Rüdiger celebra la clasificación del Real Madrid para la final de la Copa del Rey
EFE
Real Madrid 4-4 Real Sociedad
Real Madrid: Lunin; Lucas Vázquez (Modric, m.79), Asensio (Güler, m.106), Alaba (Rüdiger, m.91), Camavinga (Fran García, m.91); Tchouaméni, Fede Valverde, Bellingham; Rodrygo (Brahim, m.106), Vinícius y Endrick (Mbappé, m.66).
Real Sociedad: Remiro; Aramburu (Traoré, m.80), Zubeldia, Aguerd (Elustondo, m.27), Aihen Muñoz; Zubimendi, Pablo Marín (Olasagasti, m.91), Sucic; Kubo (Mariezkurrena, m.106), Barrenetxea (Sergio Gómez, m.68) y Oyarzabal (Óskarsson, m.106).
Goles: 0-1, m.16: Barrenetxea. 1-1, m.30: Endrick. 1-2, m.72: Alaba en propia puerta. 1-3, m.80: Oyarzabal. 2-3, m.82: Bellingham. 3-3, m.86: Tchouaméni. 3-4, m.93: Oyarzabal. 4-4, m.115: Rüdiger.
Árbitro: Alberola Rojas (Comité Castilla-La Mancha). Mostró tarjeta amarilla a Camavinga (92) por el Real Madrid; y a Aramburu (74), Javi López (87), Oyarzabal (87) y Olasagasti (107) por la Real Sociedad.
Incidencias: partido de vuelta de las semifinales de la Copa del Rey, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 77.450 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de cinco mineros fallecidos en Cerredo (Asturias)