«Me enamoré de A Coruña, pero que siga depende de muchos factores»

Acaban de ganar al Caldes menos de 48 horas después de medirse al Barcelos. ¿Cómo sentó ese triunfo al vestuario?

Fue muy reconfortante. Las instalaciones no estaban acorde al profesionalismo que se espera, la cancha resbalaba mucho y veníamos de la derrota en Champions, así que queríamos ganar para aumentar la confianza grupal. Al final salió todo bien, fue muy productivo para encarar bien todo lo que viene en este último tramo de la temporada.

Usted fue el autor de los dos goles del triunfo en la Torre Roja. ¿Marcar y ganar da confianza?

Sí, es muy positivo. Vengo de una lesión que me lastró mucho a principios de temporada y se me hizo un poco cuesta arriba, pero cuando puedo entrar y aportar goles al equipo, es una felicidad muy grande. He sufrido mucho, pero hay que levantar la cabeza porque no tenemos tiempo de mirar para atrás. Si puedo estar ahí para apoyar al grupo dentro de la cancha, que es donde mejor se me da, perfecto.

Estuvo más de un mes parado por esa lesión que comenta —entre diciembre y febrero— y ahora se ha perdido cuatro partidos por sanción. ¿Cómo se viven esos momentos tras la valla?

Duelen un poco, la verdad. Arrastré la pubalgia desde agosto hasta diciembre y en navidades mi cuerpo me obligó a parar, ya no podía más con el dolor. Acorté los plazos de recuperación, porque me daban dos meses y volví en mes y medio, pero el equipo estaba en competición y a nivel físico volaban. Reintegrarse a eso cuesta bastante. Además, fue un año complicado en la adaptación al hockey de aquí. Yo llevaba seis años en Portugal, donde se juega diferente, se arriesga más y se va a por todo. Entonces fue difícil, porque tampoco tuve la oportunidad de estar mucho dentro de la pista para afianzarme y demostrar cosas. Pero bueno, son experiencias, aprendizajes y momentos y hay que sacar la parte positiva, ese es mi carácter. Siempre busco razones para seguir creciendo, en lo bueno y en lo malo.

Sus compañeros celebran sus goles con mucha alegría porque son conscientes de todo eso por lo que ha pasado. ¿Qué significa para usted?

Sí, yo también lo noto [risas]. Me da una felicidad plena. Tenemos un grupo espectacular dentro y fuera de la cancha y sentir ese cariño me alegra mucho. Yo también me pongo muy contento cuando marcan ellos, somos personas muy enérgicas en general.

El jueves se decide la eliminatoria de Champions frente al Barcelos tras la derrota en Riazor. ¿Qué esperan del enfrentamiento?

Va a ser un partido bastante dinámico, creo que nosotros vamos a jugar a matar o morir, por así decirlo, pero siempre con cabeza. Jugar allá es difícil, el ambiente es pesado, pero nosotros tenemos hambre y vamos a ir a por ellos. Aprovecho para agradecer a la gente la atmósfera del Palacio la semana pasada, que fue increíble. Creo que va a venir público en autobús a apoyarnos a Portugal, es una pasada, espectacular.

Jacobo Copa, Bruno Saavedra, Nil Cervera… Tienen una plantilla muy joven con jugadores que nunca han estado en escenarios así. ¿Qué le parece?

Me gusta el proyecto que está siguiendo el club de darle vida a los jóvenes, que son diamantes listos para pulir. Creo que Juan [Copa] les ha dado una mano muy grande, con muchos minutos, y ellos lo están aprovechando. Tienen un futuro brillante y ojalá que siempre vayan en crecimiento en una ciudad como A Coruña y en un club tan hermoso como este.

Lleva ya unos meses aquí. ¿Cómo está siendo su experiencia personal en el Liceo?

Una mezcla positiva y negativa. Por un lado, está siendo buena porque he conocido a gente muy bonita y la ciudad es hermosa. A Coruña ama al Liceo, lo vive mucho y eso me recuerda a mi niñez, porque yo sentía el club de mi ciudad de la misma manera. Pero por otro está siendo mala, en el sentido de la lesión y de no tener muchos minutos sobre la pista. Las cosas no están saliendo como esperaba y deseaba, pero la vida lo quiso así y hay que aceptarlo, aprender y dejar que todo fluya.

El Liceo y Argentina tienen un vínculo muy fuerte a lo largo de la historia, es un país muy querido.

Sí, bastante. Por aquí han pasado jugadores increíbles, nombres muy importantes. Ahora también está Fabri [Ciocale]. Yo soy uno más, espero dejar por lo menos una pequeña marca a nivel deportivo o a nivel humano. Que la gente tenga un recuerdo bonito de mi trabajo.

¿Cómo ve al equipo para esta recta final del curso?

Los finales siempre son complicados por la carga de trabajo general del año. Creo que el staff lo está haciendo bien y el equipo está cada vez mejor. Tenemos un plus de emoción y adrenalina, porque es el momento más cansado de la temporada, pero también el mejor.

En la OK Liga los retos son certificar la segunda plaza y el ‘play off’.

Eso es. Yo los afronto con mucha ilusión, tengo muchas ganas de estar ya peleando por todo. Quiero ganar al Barcelos, llegar a la Final Four de la Champions y después jugar el play off por la liga para dejar al Liceo en el lugar que se merece, que siempre es lo más alto. Como grupo, remamos todos para el mismo lado para conseguir los objetivos. Va a ser hermoso.

Tiene su renovación pendiente. ¿Piensa ya en el futuro? ¿Jugará en el Liceo la próxima temporada?

No, todavía no y no quiero hablar mucho de ese tema porque creo que estoy muy centrado en el presente. Voy a vivir el hoy y el tema de si me quedo o si me voy lo dejaremos para un poquito más adelante, a ver cómo se ve este tramo final para todos.

¿Pero le gustaría seguir aquí y disfrutar de un año más regular con la camiseta verdiblanca, sin tantos inconvenientes?

Lo único que te voy a decir es que me he enamorado de A Coruña. Si me quedo o no dependerá de muchos factores, pero estoy muy contento en la ciudad.

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