La Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), que aglutina a los especialistas de España, lleva tiempo alertando de la grave escasez de facultativos y recursos en un área que, recuerdan, es esencial para la recuperación de pacientes que han sufrido un ictus, una lesión medular, para niños con parálisis cerebral, patologías de la columna, insuficiencia cardíaca… La demanda es cada vez mayor y las listas de espera no paran de engordar. La rehabilitación en la sanidad pública es, a veces, casi, un lujo. «A pesar de su elevado impacto en la calidad de vida de las personas, la rehabilitación no siempre ha ocupado un lugar prioritario en la planificación sanitaria. Tenemos baja visibilidad de la especialidad y subestimación histórica. «, se queja Helena Bascuñana, presidenta de la SERMEF, cuando se le preguntan los motivos.
Hasta 4,3 millones de personas en España tienen algún tipo de discapacidad y podrían beneficiarse de tratamientos de Rehabilitación y Medicina Física, pero la realidad que retrata la doctora Bascuñana es que, aunque las cifras pueden variar en las diferentes fuentes, se estima que en torno a 2.500/3.000 especialistas ejercen actualmente en la sanidad pública española. Insuficientes.
«Para garantizar el acceso equitativo en centros de salud y hospitales, SERMEF considera necesario, como mínimo, un incremento de entre el 20–25% de estos profesionales en los próximos años. Este refuerzo sería clave para reducir listas de espera y sostener el aumento de la demanda», señala la especialista.
Cobertura universal
Sucede, dice, pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) subraya la necesidad de reforzar la Rehabilitación como pilar fundamental de la cobertura sanitaria universal, para responder de manera adecuada al envejecimiento poblacional, al incremento de las enfermedades crónicas y a la transición epidemiológica global.
«España presenta una de las esperanzas de vida más altas de Europa, con un número creciente de personas que viven con patologías crónicas y potencialmente incapacitantes. El incremento de la demanda de cuidados rehabilitadores no se ha visto acompañado, en muchos casos, de un crecimiento proporcional de los recursos disponibles«, añade la doctora Bascuñana.
Cupo limitado
«El cupo de Formación Sanitaria Especializada en Medicina Física y Rehabilitación ha sido limitado, dificultando la reposición generacional y la cobertura integral en todos los centros y niveles asistenciales», abunda la presidenta de SERMEF. Además «no todas las comunidades autónomas destinan el mismo presupuesto ni organizan sus servicios de forma similar, generando inequidades en el acceso«.
Helena Bascuñana, presidenta de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física. / .
Además, mientras que los hospitales de referencia suelen contar con un Servicio de Medicina Física y Rehabilitación, no todos los centros de salud disponen de un rehabilitador de forma presencial, lo que prolonga los tiempos de derivación y espera, advierte la doctora. «Las listas de espera son frecuentes en muchos territorios, tanto para la primera consulta como para el inicio de programas de Rehabilitación», indica.
Un paciente recuperado
La demanda en hospitales y centros de salud, además de por el envejecimiento y el aumento de enfermedades crónicas, suma otros factores, dice la médico. También hay secuelas de hospitalizaciones prolongadas por síndrome post-covid, cita. Atienden patologías y pacientes tan variables como críticos, prematuros, amputados, fracturas, linfedemas, incontinencias, afectaciones variadas del lenguaje y la deglución, procesos degenerativos, parálisis faciales, espasticidad, trastornos neurológicos, daño cerebral, neuropatías, dolor, y un largo etc. A través de tratamientos personalizados, terapias físicas y tecnología avanzada, la rehabilitación juega un papel clave en la reducción de la discapacidad.
En este momento, donde más especialistas se piden es en rehabilitación neurológica (ictus, lesiones medulares o daño cerebral adquirido); en rehabilitación músculo-esquelética (patologías de la columna, artrosis, lesiones de miembro superior e inferior… ); en la cardiorrespiratoria -EPOC, insuficiencia cardíaca o secuelas respiratorias postinfecciosas- y en rehabilitación infantil: parálisis cerebral o alteraciones del desarrollo.
Es ahí donde la doctora Helena Bascuñana apunta a posibles soluciones: como el aumento de plazas MIR -incrementar la formación de nuevos especialistas para ajustar la oferta a la demanda real del sistema-; el refuerzo de recursos con la ampliación de plantillas de profesionales (médicos rehabilitadores, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas, enfermería especializada) y dotar de tecnología, equipamiento y espacios adecuados; el trabajo multidisciplinar e integral con equipos coordinados entre distintos niveles asistenciales (Atención Primaria, hospitales, sociosanitarios) o la telerehabilitación para el seguimiento a distancia de pacientes con dificultades de movilidad o que residan en zonas alejadas.
Reduce los costes
La doctora Bascuñana dice que, en definitiva, es importante adoptar la visión de la OMS de considerar la funcionalidad como un indicador clave de salud y bienestar en todas las etapas de la vida. Porque, concluye, la intervención rehabilitadora temprana evita secuelas y reduce la probabilidad de reingresos o estancias prolongadas en los hospitales. Un abordaje rehabilitador integrado en las fases agudas y subagudas, explica, acelera la recuperación funcional y la reinserción social, mejora la calidad de vida, reduce el uso de Urgencias y la dependencia de otros servicios médicos.
Y ayuda a la reincorporación laboral y social. «La rehabilitación impacta positivamente no solo en la salud, sino también en la productividad y el tejido social», asegura la médico. Desde la perspectiva económica, finaliza, invertir en rehabilitación reduce los costes derivados de la cronicidad, la dependencia y el absentismo laboral, alineándose con la visión de la OMS de la rehabilitación como parte esencial de la cobertura sanitaria universal.