La cuestión del envejecimiento de la población española es un tema que lleva tiempo ocupando titulares. Y no siempre optimistas. Se habla del aumento del gasto médico, de la posible quiebra del sistema de pensiones o de la disminución de la fuerza laboral. Pero, pese al reto que supone el cambio de la pirámide poblacional, también hay oportunidades.
El ranking de territorios por la economía sénior elaborado por el Centro de Investigación Ageingbomics, de la Fundación Mapfre mostró que 2021 que las personas mayores impactaban directamente en uno de cada cuatro euros de la riqueza europea. Las previsiones de la Comisión Europea es que este porcentaje se quedará pronto escaso en Europa: la población entre los 55 y 74 años, conocida como generación Silver o sellenials, moverán en 2030 el 35% del PIB.
Esto quiere decir que de cada cien euros de renta que el tejido productivo comunitario genere, unos 35 vendrán de su consumo, inversión, gasto, sueldos, pensiones o actividades de esta generación que, en España, ha crecido un 12% en los últimos cinco años. Alcanzan ya los 7,5 millones de individuos.
¿Quiénes son los sellenials?
Más de 16 millones de españoles tienen entre 55 y 75. Según el informe Generación Silver. Los nuevos Heavy Consumers, elaborado por la agencia de medios Avante, suponen prácticamente el 43% de los riojanos, mientras que la tasa más baja del estado está en Aragón, con casi el 21%.
V Barómetro del Consumidor Sénior son un pilar básico de la economía y de la sociedad. Una buena parte sigue en activo, aportan dos o más ingresos al hogar, ahorra a final de mes, es propietaria de su vivienda y ayuda económicamente a su entorno. También están conectados a mundo digital, aprecian el ocio, el turismo y la cultura, cuidan su salud y consideran que su vida sexual es importante para su calidad de vida.
La mayoría de estos sellenials forman parte de la generación baby boom, aunque también los hay nacidos en los primeros años de la generación X. Muchos aún se encuentran en el mercado laboral y son cada vez más digitales.
En total, el porcentaje de asalariados entre la población de más de 55 años supera el 18%, con un salario medio de 28.687,17 euros. Castilla y León (23,3%) y Asturias (21,4%) ocupan las primeras poblaciones en tasa de personas asalariadas. Por sueldo, País Vasco (34.402,60 euros), Cataluña (30.995 euros) y Madrid (30.976,6) son las que tienen sueldos más altos. ,
Los que se jubilan lo hacen a los 65,1 años de media, con una pensión a nivel nacional que en 2023 ronda 1.384 euros. Además, según el barómetro, solo un 15% alargaría o hubiera alargado la jubilación más allá de los 65 años. Aunque un 38% de los mayores de 55 en activo sí compatibilizarían ingresos por trabajo y pensión. Opinan lo mismo un 25% de los ya jubilados.
Ambos subgrupos (55-65 y 64-74 años) comparten una fuerte afinidad por la televisión lineal, la prensa gráfica y la radio, aunque los Silver activos muestran un creciente interés por las plataformas de vídeo bajo demanda y el audio online.
El envejecimiento visto como una oportunidad
Buena parte de estos sellenials siguen en activo, son un motor del consumo y asumen con sus recursos económicos y con sus cuidados una parte relevante del gasto social, según el Barómetro Sénior Nacional de la Fundación Mapfre.
Los séniores se han ganado, y siguen haciendo méritos para ello, el disfrutar de esta etapa, y reclaman su derecho hacerlo. El porcentaje de población sénior que consiguen ahorrar a final de mes (43%).
Además, en la última edición del ránking, presentado este mes de marzo, los investigadores destacan que el envejecimiento de la población, «lejos de ser un peso para la sociedad, es una oportunidad crucial para el desarrollo económico y social».
«Las personas mayores, con su considerable poder adquisitivo, experiencia acumulada y vasto conocimiento, se han convertido en un segmento de mercado cada vez más relevante y diversificado. No solo demandan productos y servicios adaptados a sus necesidades y preferencias, impulsando así la innovación en sectores como la tecnología, la salud, el turismo y la cultura, sino que también juegan un papel fundamental en el tejido social», exponen.
También aportan valor al mercado laboral, al tercer sector, al ámbito familiar o al enriquecimiento de la sociedad. Por eso exponen que están en una posición privilegiada para seguir impulsando la economía sénior y convertir al país en un referente mundial. Pero, para ello, se necesita que tanto las instituciones públicas como las privadas «unan esfuerzos para promover un envejecimiento saludable y activo».