José María Piris Carballo era extremeño y tenía 13 años

“Fueron cuatro hermanos y regresaron tres” “¿Quién lo entendió?”. Así se recoge en el monumento que desde el pasado agosto honra en San Vicente de Alcántara (Badajoz) la memoria de José María Piris Carballo, el primer niño asesinado por la banda terrorista ETA, con solo 13 años, el 29 de marzo de 1980. Esas palabras son de su madre, Carmen Carballo Tomé, la primera de las veintidós madres que tuvieron que sufrir el terrorismo de la forma más dolorosa y cruel: la pérdida de un hijo menor de edad. Luego llegarían los cuatro niños muertos en el atentado de Hipercor en 1987 en Barcelona, los cinco fallecidos en la casa cuartel de Vic en 1991 (cuando un coche bomba reventó su patio de juegos), y otros muchos. Al fin y al cabo, la mayoría de los masacrados por ETA, niños y adultos, tenían madres que tuvieron que llorarles.

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