El ‘Sobera’ árabe que enfurece a Marruecos por apoyo al Sáhara

La batalla sin cuartel que Marruecos libra por su soberanía sobre el Sáhara Occidental, la última colonia de África, tiene episodios insospechados. Como el que ha protagonizado esta semana George Kordahi, el presentador libanés de la edición árabe de Quién quiere ser millonario. Su apoyo en antena al Sáhara Occidental ha levantado polvareda en Marruecos, con una sensibilidad siempre a flor de piel.

En una de las ediciones de esta semana, que emite el canal por satélite iraquí Al Rabiaa TV,  Kordahi plantea a uno de los concursantes una pregunta con cuatro opciones: “¿Cuál es una ciudad de Mauritania? Djerba, El Aaiún, Tadjoura y Saham”. El hombre que debe decidir la respuesta titubea. Duda. Descarta la tunecina Djerba porque la considera en Libia. Y opta por el comodín. Saham y El Aaiún quedan como finalistas.

Es donde se produce la escena que escandaliza en Marruecos y que, desde que se emitiera el episodio, ha hecho correr ríos de tinta al otro lado del Estrecho. El concursante opta por El Aaiún y acierta pero Kordahi le matiza su golpe de suerte. “El Aaiún es una ciudad conocida. La capital del Sáhara Occidental. Pero en esta ocasión.. es El Aaiún de Mauritania…”, replica. Saham, en cambio, es una ciudad del sultanato de Omán.

Ira en las redes marroquíes

El Aaiún de Mauritania, también conocida como El Atrouss, se halla lejos de los confines del Sáhara Occidental, la que fuera hasta 1975 la provincia número 53 de España. Está ubicada en el extremo oriental del país y es la capital de la región de Hod Occidental. Esa mención a El Aaiún, la capital de los territorios del Sáhara Occidental ocupados hoy por Marruecos, ha encendido a los internautas marroquíes. “Presenta falacias peligrosas, atacando la soberanía marroquí sobre el Sahara marroquí al decir que la ciudad de El Aaiún es una ciudad de Mauritania”, se queja un usuario marroquí en X, anteriormente Twitter.

Los comentarios en el canal de Youtube de la televisión iraquí están repletos de quejas de los marroquíes, indignados por esa defensa del Sáhara, que la ONU considera territorio no autónomo y el último de África pendiente de descolonización.

No es la primera vez que Kordahi, cristiano maronita, sale en defensa de la causa saharaui, una gran desconocida para la opinión pública árabe. Hace algún tiempo a la pregunta de dónde estaba enterrado un célebre sheij, el concursante optó por Mauritania. El presentador le rectificó al precisar que la sepultura estaba ubicada en Smara, “una ciudad del Sáhara Occidental”.

El trasunto árabe de Carlos Sobera, de 75 años, es conocido por su ejercicio de libertad, poco habitual entre las figuras públicas árabes. Creció en las montañas de Keserwan, al norte de Beirut y pertenece a la comunidad cristiana maronita, la confesión que profesa alrededor del 30% de la población libanesa.

En 2021 fue fugazmente ministro de Información del Líbano. Antes de acceder al cargo, elogió al entonces presidente sirio Bashar Asad, depuesto el pasado diciembre; apoyó al líder de Hizbula Hasán Nasralá, asesinado por Israel en septiembre; o visitó al líder supremo iraní Ali Jamenei.

Sus declaraciones desataron una crisis entre Líbano y Arabia Saudí

Fue otra de sus opiniones la que le costó el puesto de ministro de Información. En diciembre de 2021, durante una entrevista en la televisión qatarí Al Yazira, criticó la guerra en Yemen y los bombardeos que desde 2015 firmó sobre el país más pobre de la península árabiga la coalición árabe liderada por Arabia Saudí. Declaró que el grupo rebelde chií de los hutíes estaban actuando en defensa propia y “no estaban atacando a nadie” y calificó de “absurda” la contienda. Arabia Saudí ordenó entonces la expulsión del embajador libanés y la paralización inmediata de todas las importaciones procedentes del país.

Kordahi no retiró sus declaraciones pero dimitió para tratar de aliviar la crisis entre el Líbano y Arabia Saudí. En 2022 Riad detuvo los bombardeos sobre los hutíes para abrir un proceso de diálogo y reconciliación entre los yemeníes. Una severa campaña de ataques aéreos que dejaron alrededor de 13.000 civiles muertos en ocho años de guerra civil que, según cifras de la ONU, ha segado 377.000 vidas, la mitad de ellas directamente causadas por la espiral de violencia.

El presentador libanés jamás se disculpó por sus declaraciones en apoyo de Yemen que desataron una crisis diplomática a la que se sumaron otras petromonarquías del golfo Pérsico, entre ellas, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Kuwait, que expulsaron al embajador libanés y cerraron sus embajadas. Abandonó el gobierno tras apenas tres meses en el cargo, pero mantuvo su palabra. “Sí, hoy repetiría las mismas observaciones, porque hablé de buena fe”, deslizó Kordahi. “Si el Líbano no hubiera tenido sus problemas, crisis y bancarrota actuales, no habría tenido motivos para dimitir, y el Gobierno se habría opuesto a mi dimisión, y toda la nación libanesa habría rechazado esta dimisión. Podría haber resistido hasta cuatro años, pero tenía que considerar los intereses nacionales”. Y arguyó a modo de lema: “Expresé mi opinión y estoy orgulloso de ello”. “Todo profesional de los medios de comunicación es la voz del pueblo y no debe ocultar la verdad. El profesional de los medios de comunicación debe trabajar incansablemente por la verdad, incluso si tiene consecuencias”.



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