El cáncer anal es el gran desconocido. El carcinoma escamoso de cáncer anal es una enfermedad rara que representa menos del 1% de todos los cánceres diagnosticados y entre el 2-3% de los tumores gastrointestinales.
Tiene una incidencia anual de 1-2 casos por cada 100.000 habitantes, aunque se ha producido un aumento paulatino en los últimos 40 años.
Respecto al perfil del paciente con cáncer anal, es más frecuente en personas mayores de 50 años, aunque puede presentarse a cualquier edad. Y por sexos, es más frecuente en mujeres, en una proporción de dos mujeres con cáncer anal por cada hombre con la enfermedad.
Por qué aparece el cáncer de ano
Como explica la doctora Pilar García Alfonso, jefa de Sección de Oncología Médica del Hospital General Universitario Gregorio Marañón (Madrid) e integrante del Grupo Español de Tratamiento de Tumores Digestivos (TTD), es atribuible al virus del papiloma humano (VPH), que representa el agente causal en el 90% los casos, principalmente los genotipos 16 y 18 (VPH16 y VPH18).
“No obstante, esto no quiere decir que todas las personas que tengan el VPH van a desarrollar necesariamente cáncer anal, puesto que la mayoría de las infecciones son transitorias y suelen ser eliminadas por el sistema inmunológico”, recalca.
Nuevas técnicas para el tratamiento de las hemorroides / Freepik
Y es que, como recuerda la experta, «los principales factores de riesgo asociados a la infección por el VPH son:
- tener un número elevado de parejas sexuales
- el coito anal
- antecedentes de verrugas anogenitales o de tumores malignos de las vías genitales inferiores”.
Hábitos tóxicos como el tabaco también parece tener un papel importante, facilitando el desarrollo del VPH. Y tampoco hay que olvidar la inmunosupresión: el cáncer anal es una enfermedad más frecuente en personas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y también en pacientes trasplantados o en tratamiento con inmunosupresores.
- Las personas con VIH tienen un riesgo muy superior (de 30 a 100 veces más) de desarrollar un cáncer del canal anal que la población general, debido a la menor capacidad de su sistema inmunológico para eliminar el virus.
Es difícil de diagnosticar
El diagnóstico del cáncer anal requiere de un importante índice de sospecha, ya que la clínica es muy poco específica. La doctora García Alfonso señala que es similar a la de otras patologías anales benignas, como pueden ser las hemorroides, las fisuras anales con sangrado, el dolor anal, el prurito y la leucorrea.
Por ello, se necesita, además de una sintomatología, una exploración minuciosa para evitar el retraso diagnóstico”, señala la doctora García. Y es que hasta un 20% de los pacientes con cáncer anal invasivo van a estar asintomáticos.
La especialista llama la atención sobre la relevancia de la prevención de esta enfermedad. “Es clave la vacunación contra el VPH, la cual se recomienda en adolescentes y en población de alto riesgo, como son los hombres que tienen sexo con hombres o personas con VIH».
Unas medidas de prevención a las que hay añadir la recomendación del uso de preservativo, el control del tabaquismo y de la inmunosupresión.

El estreñimiento es una de las causas de las hemorroides. / JComp. Freepik.
No aumenta la supervivencia desde hace 20 años
La supervivencia es el principal hándicap de este cáncer. «No se ha modificado en los últimos veinte años. A día de hoy, la tasa de supervivencia a cinco años en Europa se sitúa entre un 44-66%, lo que pone de relieve la necesidad de mejorar la supervivencia de esta enfermedad”.
Por ello, matiza, “hay que dedicar más tiempo y esfuerzos a investigar sobre el cáncer anal, lo que revertiría no sólo en la incorporación de nuevos tratamientos, sino también en un mayor desarrollo y conocimiento de su biología molecular. A esto hay que sumar la implementación de los programas de cribado en la población de alto riesgo, mayor concienciación médica y formación en atención primaria”.