La Guardia Civil recorrió 100 kilómetros «de finca en finca» para dar caza al yihadista detenido en Francia

Los agentes de la Guardia Civil recorrieron a pie 100 kilómetros por Navarra, «de finca en finca», siguiendo el rastro de Allal El Mourabit, detenido este martes en Francia tras huir en el coche de una de sus víctimas a través de Andorra. Se le buscaba como presunto autor del asesinato de tres agricultores de edad avanzada, atacados mientras trabajaban. Los homicidios se produjeron entre noviembre de 2023 y enero de 2024.

Así lo indican fuentes cercanas a la investigación a El Independiente. Los agentes, tras semanas de búsqueda por la zona en la que se movía —no tenía una residencia fija— localizaron una finca donde, al revisar las cámaras de seguridad facilitadas por el propietario, pudieron confirmar la identidad de El Mourabit. A partir de ahí, lograron ubicarlo en el país vecino mediante la geolocalización de sus dispositivos móviles.

La detención se ha llevado a cabo en Béziers, una pequeña y antigua ciudad al sur de Francia, antes de llegar a la Costa Azul. Otras fuentes consultadas señalan que su teléfono ha sido clave para dar con él. En un momento, el presunto asesinó lo encendió, lo que permitió rastrearlo y situarlo en las escenas de las muertes gracias a la triangulación del mismo.

Con la colaboración de las autoridades francesas, se organizó un operativo para su detención, aunque tardaron en dar con él puesto que llevaba una vida errante. «Hacía vida de ermitaño, de vagabundo, vivía con lo que sacaba por ahí», explican las mismas fuentes. En el momento del arresto, reaccionó con violencia y tuvo que ser inmovilizado con una pistola táser tras agredir a tres policías franceses.

Detenciones previas

El Mourabit había sido detenido en España en dos ocasiones, en 2016 y 2019, por delitos relacionados con el yihadismo. En la primera, fue condenado a tres años de prisión por enaltecimiento, pero evitó su ingreso en la cárcel y, en su lugar, se le impuso una pulsera telemática. Antes de huir de España, se deshizo de ella y la arrojó en un parque de Vitoria. Desde entonces, había desaparecido del radar de las autoridades.

El primer asesinato tuvo lugar el 22 de noviembre de 2023 en Tudela; el segundo, el 21 de diciembre en Ribaforada, ambos en Navarra; y el tercero, el 5 de enero de 2024 en Vilanova de la Barca, en Lérida. La búsqueda se intensificó tras el último crimen, cuando el análisis genético de los restos hallados en la escena permitió a la Guardia Civil cotejar que el autor era la misma persona. Fue entonces cuando se organizó un dispositivo conjunto con la Policía Nacional y los Mossos d’Esquadra para dar con él y los agentes comenzaron a seguir su rastro.

Los asesinatos seguían un patrón similar. Como contó este medio, las víctimas fueron golpeadas con especial violencia, especialmente en la cabeza. En algunos casos también presentaban heridas de arma blanca. No había testigos: los asesinados estaban solos. Según informaron los Mossos tras confirmarse su detención, atacaba a sus víctimas con un machete o un arma similar para robarles el vehículo, que después utilizaba para desplazarse.

Antecedentes yihadistas

La primera detención tuvo lugar en 2016 en Irún, cuando regresaba de Alemania en su camión y se sospechó que planeaba un atentado similar al que ocurrió ese año en Niza. Fue condenado en 2018 a tres años de cárcel por adoctrinamiento terrorista, pero evitó la prisión y se le impuso una pulsera telemática.

La segunda detención tuvo lugar en 2019 en Pamplona, nuevamente a bordo de su camión, que también usaba como vivienda, lo que le valió el apodo de «el camionero yihadista». En esta ocasión, fue juzgado en 2020 y finalmente absuelto. Durante su primer juicio, El Mourabit justificó sus viajes a Turquía en 2014 y 2016 asegurando que eran por turismo, aunque en el último fue expulsado cerca de la frontera con Siria. El tribunal consideró probado que difundía propaganda del Estado Islámico a través de redes sociales, donde publicaba mensajes como: «¡Oh hermanos! La mejor publicación es el vídeo donde degüellan a los enemigos del Islam».

En el segundo juicio, la Fiscalía pidió hasta cinco años de cárcel por autoadoctrinamiento, pero la Audiencia Nacional lo absolvió. Aunque poseía material propagandístico, el tribunal consideró que no había pruebas suficientes de que incitara a la violencia o apoyara acciones terroristas.

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