La felicidad incompleta de un gran Barça

Hay quien pretende vivir de la felicidad. Por eso se editan libros de autoayuda y se imprimen lemas en las tazas del desayuno cuando lo que quieres es acabar con el mundo. Pero la felicidad, o lo que signifique esa palabra, no es completa para nadie. Tampoco para este Barça líder del campeonato y ya con tres puntos de ventaja sobre el Real Madrid y siete sobre el Atlético. Qué más da que Pedri provoque un suspiro de emoción cada vez que convierte en realidad nuestros propios sueños con la pelota, que Balde se haya convencido de que le sobran condiciones para ser el carrilero más desequilibrante del continente o que Ferran Torres, ahora sí, sea el futbolista que el Barça creyó en su día haber birlado al Manchester City de Guardiola. Dani Olmo, frágil y maldito, se lesionó otra vez. Y Hansi Flick, desesperado porque ahora el curso se empina, no pudo más que llevarse una mano a la cara.

Fuente