Los veterinarios de Málaga han vuelto a manifestarse en contra del Real Decreto 666/2023 y esta vez lo han hecho en calle Larios. Un millar de personas se han concentrado en la vía para exigir la derogación de esta ley que “impide a los veterinarios realizar su trabajo”.
El acto ha llevado consigo el paro de la actividad veterinaria en la provincia y el apoyo de numerosos ciudadanos, todos convocados por el Colegio de Veterinarios de Málaga, la Asociación Malagueña de Veterinarios Especialistas en Animales de Compañía (AMVEAC) y la Asociación Empresarial Malagueña de Veterinarios (AEMAVE).
En este sentido, durante el manifiesto han asegurado que se han unido para “defender la salud animal, la salud pública y la dignidad de la profesión veterinaria, en una concentración colectiva en todas las delegación y subdelegaciones de España”, remarcando que tanto los profesionales de todo el país como sus paciente se sienten “gravemente afectados por la vigente ley de medicamentos”.
La protesta de los veterinarios en Málaga.
La nueva normativa afecta a los veterinarios “y pone en riesgo el bienestar y la salud animal”. Además, inciden en que según el ministro Luis Planas tienen “libertad de prescripción”, algo que consideran “falso”.
“La legislación en nuestro país ha sido injustificada, desproporcionada y contraria a otros países de nuestro entorno”, señalan. Por ello, exigen “ser escuchados y atendidos porque los veterinarios somos los únicos profesionales cualificados para prescribir y garantizar el uso responsable de medicamentos en animales”. Porque su “labor protege la salud animal y, por extensión, la salud pública”.
Además, solicitan la derogación “inmediata” del Real Decreto 666/2023 porque “la lucha contra las resistencias antimicrobianas debe ser una responsabilidad compartida por todas las profesiones sanitarias”.
“Todos los veterinarios somos sanitarios, pero la legislación española ignora esta realidad, imponiendo restricciones a los medicamentos que no existen en la mayoría de los países europeos y dificultando gravemente nuestra labor diaria”, aseguran.
Ante esta situación remarcan que necesitan que la legislación veterinaria española “se equipare a los estándares europeos: normativa basada en criterios científicos, realistas y elaborada con la participación activa de los profesionales veterinarios, quienes realmente conocen las necesidades del sector”.