El F-4 Phantom II, diseñado en los años 50, aún opera en 2025 por su resistencia, capacidad de actualización y eficiencia en combate polivalente.
Un caza versátil que definió el combate aéreo moderno
El McDonnell Douglas F-4 Phantom II fue desarrollado a finales de la década de 1950 e inició operaciones con la Marina de Estados Unidos en 1960 como interceptor supersónico. Su diseño evolucionó rápidamente para convertirlo en un caza multipropósito capaz de ejecutar misiones aire-aire y aire-tierra con efectividad.
Contaba con dos motores General Electric J79-GE-17, que generaban 17,845 libras de empuje cada uno, y le permitían alcanzar velocidades de Mach 2.23 y un techo operativo de 60,000 pies. En sus versiones más modernas, se le incorporó una ametralladora M61 Vulcan de 20 mm, aumentando su capacidad ofensiva.
Desde su entrada en servicio, el F-4 incorporó radares Westinghouse APQ-72 y misiles AIM-7 Sparrow y AIM-9 Sidewinder, lo que amplió su eficacia en combate. Su configuración le otorgó una reputación de confiabilidad tanto en superioridad aérea como en ataques a objetivos terrestres.
El sobrenombre de “Trineo de plomo” surgió debido a su peso cargado de 61,000 libras, aunque esta característica no limitó su rendimiento en múltiples teatros de operación durante décadas.
El F-4 como pilar de la estrategia militar durante la Guerra Fría
Durante la Guerra Fría, el F-4 fue una plataforma clave en la doctrina de disuasión estadounidense. Su capacidad para transportar hasta 18,000 libras de armamento lo convirtió en una herramienta estratégica tanto en operaciones navales como desde bases terrestres.

El modelo integró las flotas de la Fuerza Aérea, la Marina y los aliados de la OTAN. Enfrentó con éxito a cazas MiG soviéticos, consolidando su papel como núcleo del poder aéreo occidental, según Aviation History (marzo de 2025).
Características técnicas y operativas del F-4 Phantom II
- Velocidad máxima: Mach 2.23 (aproximadamente 2,370 km/h).
- Empuje total: 35,690 libras con dos motores GE J79-GE-17.
- Carga útil: hasta 18,000 libras de armamento.
- Alcance operativo: 2,300 km sin reabastecimiento.
- Techo de servicio: 60,000 pies.
- Radar: Westinghouse APQ-72, luego versiones mejoradas.
- Armamento: misiles AIM-7, AIM-9 y cañón Vulcan M61.
Su versatilidad y diseño robusto permitieron operaciones desde portaaviones en condiciones extremas, manteniéndose en servicio activo en múltiples ejércitos durante más de seis décadas.
Participación decisiva en la Guerra de Vietnam
Durante la guerra en Vietnam entre 1965 y 1973, el F-4 cumplió un papel central en más de 5,000 misiones de combate. Atacó posiciones enemigas y enfrentó a cazas MiG-17 y MiG-21 en combates aire-aire.
Las versiones F-4D y F-4E operaron con misiles guiados y bombas de precisión como la GBU-10, ejecutando con éxito campañas como Rolling Thunder y Linebacker, pese a enfrentar bajas iniciales por carecer de cañones internos.
Según The War Zone (enero de 2025), su rendimiento en combate se mantuvo firme gracias a la combinación de capacidad ofensiva y resistencia estructural, incluso bajo fuego antiaéreo intenso y condiciones climáticas adversas.

La robustez del diseño y su adaptabilidad táctica garantizaron su uso continuo hasta su progresivo reemplazo por los F-15 y F-16 en los años posteriores.
Uso actual en operaciones militares de varios países
En 2025, varios países aún mantienen en servicio unidades del F-4. Grecia, Turquía, Irán y Corea del Sur figuran entre los operadores activos, según informes de Janes y Defense News.
Grecia conserva alrededor de 30 F-4E equipados con radares APG-65 y misiles AMRAAM para misiones de defensa aérea. Turquía mantiene unas 40 unidades empleadas en tareas de apoyo táctico.
Irán, por su parte, opera 60 F-4D/E adquiridos antes de la Revolución Islámica. A pesar de las sanciones internacionales, los sostiene mediante ingeniería inversa y los utiliza en ejercicios y patrullas sobre el Golfo Pérsico.
Corea del Sur prevé retirarlos entre 2024 y 2025, aunque todavía los usa para entrenamiento militar, mostrando su fiabilidad continua en escenarios limitados.
Lecciones operativas para programas de defensa actuales
El prolongado uso del F-4 demuestra cómo un diseño bien concebido puede mantenerse operativo por décadas. Fabricado entre 1958 y 1979, se produjeron 5,195 unidades con un costo unitario de 2.4 millones de dólares, equivalentes a unos 20 millones en 2025.
En comparación, el F-35A cuesta entre 80 y 100 millones de dólares por unidad y presenta problemas técnicos persistentes, como fallos en el sistema ALIS. Según el GAO (enero de 2025), su ciclo de vida podría superar 1.7 billones de dólares.

El F-4 evitó estos problemas gracias a su estructura modular y una cadena de suministro global sólida, lo que facilitó su mantenimiento y actualización sin depender de tecnologías excesivamente complejas.
La transición hacia el programa NGAD busca superar las limitaciones del F-35, un proceso que recuerda la evolución desde el F-4 hacia nuevos cazas en la década de 1970.
Legado estratégico de un caza icónico en 2025
En Estados Unidos, variantes del F-4 como el QF-4 se utilizaron como blancos aéreos hasta 2016. Hoy, países como Irán siguen usándolo para entrenar tácticas contra drones y amenazas modernas, según The National Interest (marzo de 2025).
Su arquitectura permitió múltiples actualizaciones, lo que le otorgó una competitividad prolongada. Esto contrasta con plataformas actuales que enfrentan desafíos de adaptación debido a su complejidad tecnológica.
La trayectoria del F-4 destaca en un contexto geopolítico inestable, donde potencias como China desarrollan cazas avanzados como el J-20. El enfoque eficiente del F-4 subraya la importancia de priorizar sistemas sostenibles técnica y económicamente.
Con más de seis décadas de servicio, el F-4 Phantom II continúa siendo un referente en versatilidad, resistencia y adaptabilidad operativa, en contraste con los dilemas actuales del complejo militar-industrial.
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