La relación de Pedro Sánchez y Óscar López se remonta a tiempos de juventud. Ambos han tenido sus más y sus menos tanto por la relación personal como por sus posicionamientos dentro del PSOE. La abrupta ruptura que vivió el partido el 1 de octubre de 2016 durante la “primera vida” de Sánchez como secretario general federal -como a él mismo le gusta decir de esta etapa- los distanció. Hasta el punto de que López capitaneó después la candidatura de Patxi López en las primarias de 2017 en las que Sánchez recuperó el liderazgo del PSOE ante Susana Díaz y el hoy portavoz parlamentario.
Tras ese paréntesis -en el que nunca hubo ruptura total- la sintonía entre ambos volvió y, en la remodelación de julio de 2021, Pedro Sánchez nombró a Óscar López su director de gabinete en La Moncloa. Puesto de máxima confianza. Ese movimiento se interpretó también como una vuelta del PSOE de siempre– no hay que olvidar que López llegó a ser secretario de Organización del PSOE entre 2012 y 2014 – a la sala de máquinas del Ejecutivo desplazando a Ivan Redondo, persona ajena al partido. Después, Sánchez lo situó al frente de Transformación Digital y de la Función Pública. Ahí ya estaba la opción de lanzarlo a la batalla política en Madrid.
En este tiempo político, en el que el presidente del gobierno se ha convertido en el objetivo a batir por Isabel Díaz Ayuso, Sánchez optó por hacer frente a los envites de la presidenta de la Comunidad de Madrid impulsando a un perfil socialista y muy próximo a él que respondiera a la dirigente popular. Y quitaba así a Juan Lobato de secretario general del PSOE de Madrid, quién nunca fue de su agrado y con el que no tenía relación pese a que hubo un tiempo en el que le dejó crecer.
Aunque la candidatura de López se iba fraguando poco a poco, la crisis interna en los socialistas desatada por la polémica de Lobato con los mensajes ante el notario en el caso del fiscal general del Estado y la pareja de Ayuso precipitó los acontecimientos y López terminó asumiendo la Secretaría General del PSOE de Madrid sin oposición interna en el partido.
Con este movimiento –repetir la jugada exitosa de Salvador Illa en Cataluña que de ministro pasó a liderar a los socialistas catalanes y de ahí a la Generalitat- se trata de otro más de los miembros del Gobierno que el presidente ha mandado a los territorios con el fin de controlar el partido en esas federaciones y para hacer oposición directa a los ejecutivos autonómicos en manos de ‘populares’ con las medidas impulsadas desde La Moncloa.
Desde su posición como ministro de Transformación Digital y de la Función Pública, López se garantiza cierto foco mediático, más allá del de líder del PSOE madrileño, para contrarrestar que al no ser diputado autonómico no puede hacer oposición cada semana a la presidenta en el parlamento regional.