El Banco de España eleva al 2,7% su previsión de crecimiento para 2025 pero sube la inflación al 2,5%

El Banco de España ha estimado este martes un crecimiento del 2,7% del PIB para 2025, lo que supone una mejora de dos décimas con respecto a lo que predijo en diciembre. Asimismo, mantiene su previsión del 1,9% y del 1,7% para 2026 y 2027, respectivamente.

La autoridad bancaria empeora sus estimaciones en lo referente al Índice armonizado de precios al consumo (IAPAC). Frente al 2,1% estimado en diciembre, finalmente la inflación se situará en el 2,5% en 2025 debido principalmente a la aceleración de los precios de la energía, superior a los contemplados tres meses atrás

La evolución al alza de los precios energéticos mostró, además de la subida del IVA de la electricidad en enero, el encarecimiento de esta y de los derivados del petróleo, en línea con el aumento del precio del crudo en los mercados internacionales. Por su parte, los precios alimenticios frenaron su desaceleración por el comportamiento alcista de los alimentos frescos y el impacto de la reversión en enero del IVA de los alimentos esenciales.

No obstante, mantiene sus previsiones de la inflación para 2026 y 2027. Descenderá al 1,7% en 2026 para aumentar al 2,4% en 2027. El crecimiento de 2027 se debe, nuevamente, al avance del componente energético como consecuencia de la introducción prevista de un nuevo régimen de comercio de derechos de emisión en la Unión Europea (EU ETS2). La entrada en vigor del ETS 2 supondrá la extensión del sistema de pago por emisiones de gases contaminantes a sectores como la movilidad y a los hogares. En lo referente a la inflación subyacente, el Informe plantea una “suave desaceleración”, desde el 2,8% registrado en 2024 hasta el 2,2% en 2025, el 2% en 2026 y el 1,9% en 2027. 

Sin embargo, desde el organismo destacan que estas proyecciones están sometidas a «una extraordinaria incertidumbre y presentan riesgos a la baja en términos de crecimiento económico». Las previsiones no incorporan en este trimestre el impacto adverso sobre la actividad económica que tendrán los mayores niveles de tensión geopolítica y el incremento de los aranceles por parte de Estados Unidos a las importaciones procedentes de México, Canadá y la UE. Asimismo, no se incluye la posibilidad contemplada por la UE de flexibilizar las reglas fiscales a las que están sometidos los Estados miembros con el propósito de incrementar, de manera apreciable, el gasto público en defensa.

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