En el nuevo estudio, publicado en la revista Scientific Reports, Giordano y sus colegas explican cómo puede haber ocurrido la secuencia inusual de calentamiento y enfriamiento rápidos, imprescindible para convertir la materia orgánica en vidrio. Según un artículo publicado en The Conversation, no se conoce hasta el momento otro fenómeno similar en todos los sitios arqueológicos a nivel global.
Un choque térmico
Los restos del cerebro fueron descubiertos en Herculano en 1961: en 2020, los investigadores confirmaron que partes del órgano se habían convertido en vidrio. Los investigadores creen que esto se produjo por las diferencias térmicas abruptas : en un primer momento, el cerebro alcanzó una temperatura extrema que luego descendió súbitamente, propiciando la posterior vitrificación.
En Herculano , el calor extremo de las oleadas piroclásticas, que habría oscilado entre 400 y 500 grados Celsius, causó la muerte instantánea de todas las personas que se encontraban en el lugar, tan solo algunas horas después de la erupción del Monte Vesubio.
A diferencia de Pompeya, donde las víctimas fueron enterradas bajo cenizas que se endurecieron alrededor de sus cuerpos, en Herculano se pueden apreciar restos esqueléticos con signos de choque térmico : se trata de cráneos fracturados por tejido cerebral hirviendo y carne rápidamente carbonizada.
Una serie de condiciones únicas
De acuerdo a un artículo publicado en The Debrief, el vidrio natural es extraño debido a las condiciones específicas e improbables bajo las cuales se forma. La diferencia de temperatura entre la sustancia y su entorno debe ser significativa, y la misma debe volverse sólida a una temperatura mayor que el ambiente circundante, permitiendo que el líquido caliente se enfríe en una forma sólida.
En este caso, la víctima de alrededor de 20 años estaba acostada boca abajo sobre los restos carbonizados de una cama de madera: los arqueólogos hallaron material vítreo y negro disperso dentro de la cavidad craneal , algo que los arqueólogos no habían visto antes en Herculano o Pompeya.
Según los especialistas, las condiciones deben haber sido muy específicas para que se produzca este extraño fenómeno, porque el tejido orgánico debe haber experimentado un calentamiento lo suficientemente rápido como para no destruirse por completo, como sucedió en todos los demás esqueletos excavados, y luego enfriarse rápidamente para convertirse en vidrio. Es probable que el edificio y la habitación donde se descubrió el cuerpo ofrecieron esas condiciones adecuadas.