Maria Vial Busquets / .
Qué orgullo haber formado parte de tu vida. Marchaste días antes de cambiar el año y nos dejaste a todos, en ese enorme vacío, noqueados. Tu edad avanzada no suponía atenuante alguno pues fuiste el pilar de muchos y durante años el pilar de todo. Qué orgullo pertenecer a tu estirpe y qué gran vacío has dejado. Viniste a este mundo en tiempos muy difíciles y al final has dado muchísimo más de lo que recibiste. Realmente una gran lección para los soberbios que no son pocos. Los últimos días de 2024 golpearon nuestras mentes, prácticamente digiste basta, demasiado habías luchado ya durante toda una vida y siempre poniendo muy buena cara al mal tiempo.
Fuiste a Can Mir en brazos de tu madre, eras un bebé y allí tu padre os entregaba un dinero, pues sacaba algo de sustento afeitando a sus compañeros que podían pagar, a los que no podían lo hacía gratis. Vio tus primeros pasos por el ojo de buey del Jaime I, en el muelle, enfrente de la catedral. Unos años más tarde el rumbo de tu vida sería otro siempre al frente de todo y creciendo en los años más oscuros de este país. Dentro de tus posibilidades siempre lo diste todo a favor de los tuyos que éramos todos nosotros. Tus raíces paternas en el Ampurdán marcaron esas vidas y sus caracteres. Palma, Palafrugell, Perpinyà, Ceret… pero ésa ya es otra historia.
Maria, el vacío que dejaste va a ser imposible de llenar, el mundo ya es otro. Los tiempos hoy corren otra vez hacia la incertidumbre peligrosa de otras épocas que algunos pensaban ya superadas. Dedicaste todo tu tiempo, a jornada completa, a las cosas importantes de la vida. Toda una existencia entregada a los demás y hasta el último momento en que estuviste en plenas facultades. Puede que al darlo todo a veces nos intenten hacer creer que puedes quedar sin nada, pero tu ejemplo es tan grande que el paso del tiempo va resituando tu figura en los corazones de aquellas y aquellos que te hemos conocido. Cuando no daban por mí ni un chavo, ni treinta minutos de vida, estuviste ahí. Te aseguro que los tuyos (y las tuyas) nunca te vamos a olvidar. Gratitud eterna hacia tu persona y su recuerdo. El amor que siempre acaba venciendo a la muerte, eso eres. Gracias.