La suerte aparece y desaparece en los programas de televisión como por arte de magia. Si no, que se lo digan a los participantes de Pasapalabra, en concreto, a Rosa. La gallega, a pesar de haber jugado un Rosco impecable en el último programa, cometió un error al final que hizo que tuviese que volver a pasar por la temida Silla Azul.
Sin embargo, nada puede con Rosa, que, con una actitud muy positiva, ha reconocido que está muy satisfecha con su trabajo: “Cuando tú lo das todo, no hay nada que reprocharse”, ha afirmado decidida.
Lo más importante es este programa es la actitud, y nuestra concursante afirma que va a luchar hasta el final para volver a su sitio en la mesa. Su contrincante ha sido Yeray, un joven periodista que no se iba a rendir a la primera de cambio. Sin embargo, el aspirante ha caído en la silla azul y Rosa ha recuperado su puesto en Pasapalabra.
Otro duelo
El último programa de Pasapalabra ha sido para recordar viejas glorias en Pasapalabra. Primero, con Antonio Hortelano hemos podido traer de vuelta el tema original de la serie Compañeros, y con Irma Soriano hemos descubierto una de las anécdotas más divertidas de la presentadora durante su paso por La ruleta de la fortuna. Pero todo han dejado de ser risas cuando ha llegado el momento del Rosco. Esta vez ha sido Rosa quine partía con ventaja: 151 segundos que podrían marcar la diferencia con Manu, quien contaba con tan solo 128.
Finalmente, Rosa se ha impuesto a Manu en una final de infato y acumula 1.200 euros más a su bote personal.
Sin duda, a Rosa le encantaría seguir los pasos de dos de sus referentes. «De estilo, a veces me siento un poquito Orestes«, revela por su forma de jugar El Rosco «un poco kamikaze». Sin embargo, su gran referente entre los concursantes de Pasapalabra es Sofía Álvarez de Eulate. De hecho, la concursante gallego-argentina hace una reivindicación de la presencia de las mujeres en los concursos: «Hay pocas y, quizá cuando estás del lado del que está constantemente representado, no eres consciente de lo importante que es esa representación, de las que estamos menos representadas».
Por eso, durante su preparación, pensaba mucho en Sofía y se fijaba mucho en sus redes sociales, donde compartía consejos y reflexiones. De hecho, en una publicación hablaba de sus sentimientos. «A veces, en los días bajos, porque hay días en los que dices ‘qué estoy haciendo, nunca voy a llegar a este nivel’, yo me leía su post porque me daba muchísima motivación», confiesa. Además, las dos coinciden en un detalle: para ambas Pasapalabra es su primera vez en concursos de televisión.