La UD y Martínez tocaron fondo en Son Moix. 25 minutos penosos del primer acto -del 7 al 35- dejaron en evidencia a los amarillos ante el Mallorca en el peor fotograma del ciclo Martínez. Ya en el 62′, Stefan logró maquillar la contienda en un segundo acto digno (3-1). Un punto de 18 y llega el Barça en el peor momento del técnico gallego. Pudo llegar el segundo en la recta final -con un remate cruzado de Moleiro junto al palo en el 82′-, pero también el cuarto y el quinto de la formación de Arrasate. Los bermellones encontraron demasiadas facilidades en una UD de cristal, que pasó a defender con tres centrales -Pelmard, Scott y Mika- para sostener el chaparrón.
Ver a un escudo triturado y desfigurado casi cuesta la presencia fuera de la zona de descenso. Con el 4-0, caían los amarillos a la zona roja. Muriqi (2) y Dani Rodríguez sacaron tajada de un equipo grogui, que luego tomó aire.
Error de Javi Muñoz, en una ocasión descarada, y la repuesta de Muriqi con un cabezazo inapelable. La dictadura de los pequeños errores. Concesiones malditas. Centímetros macabros. La asistencia a al delantero Bermello fue con el exterior de Dani Rodríguez y el 1-0 fue la triste melodía del año más triste. La banda sonora de un 2025 para olvidar que deja a los de Martínez abocados al abismo. Las pérdidas de Stefan fueron reiteradas en la medular en un pulso alocado, sin control, que dejó a Mika como protagonista inesperado. Su contienda particular con Maffeo fue otro de los platos de máximo interés. En la contienda de Moleiro y McBurnie, el once de Martínez respondió a las expectativas con Viti Rozada como principal novedad -para tratar de frenar a Mojica-.
El colegiado Ortiz Arias le perdonó la amarilla a Mika por un agarrón a Maffeo y Greif dudaba en las salidas. Pánico en el túnel de Julio Luengo. La contienda cayó en la fase del pánico y Enzo sí fue amonestado. Y más de lo mismo. Remate de Muriqi, a centro de Mojica, y se la come Cillessen. 2-0 y a llorar. Fallo del meta holandés en la semana de la despedida de Valles. Y casi llega el 3-0 cuando el bigoleador de la tarde falló el pase. Ni rastro del bagaje ofensivo y Suárez evita el 3-0 en una media hora de pesadilla.
La UD sigue de rebajas. Se empeña en cavar su tumba. Manuel para perder la categoría. Dejar tiempo para pensar y generar a un Mallorca desatado. Control y dominio rojinegro, ni rastro de una UD que tocó fondo en Son Moix. Doble error en el despeje y balón de Rodríguez a la red. Stefan y Enzo dejan un balón de chocolate para Rodríguez que empalma a la red. Y en el 40′, para remachar el esperpento, Martínez retira a Enzo, que quedó señalado. Adiós al francés y entró Benito Ramírez para defender con tres centrales. Amarilla para Mika por agarrón a Asano y un esperpento con mayúsculas. Cillessen evitó el 4-0 en un primer acto infame.
El cuadro bermellón, que llevaba 677 minutos sin marcar de jugada, te mete tres y la sangría es incontestable en las seis últimas jornadas. Para ponerse colorado. Más allá de la apuesta por Benito Ramírez y el cambio de sistema, quedaba la segunda parte para detectar algún rastro de orgullo en un galeón hundido. La UD es el Titanic tropical.
Comodín Pelmard
Martínez retiró a Suárez y apostó por Pelmard -incrustado en la derecha en el dibujo con tres centrales-. Viti y Benito Ramírez quedan como extremos. Chilena de Asano y un aire de funeral en el banquillo pío pío. Con el 4-0, el cuadro grancanario caía a descenso y la única opción de ataque era la de poner balones en la zona de nadie. Asano se recrea ante Mika y ovación de Son Moix. Fiesta mayor: música, voladores y el palo de Muriqi (55′). Había que rezar para que no cayese el cuarto. El cambio de sistema, lejos de congelar el ímpetu bermellón, se convirtió en una tirita caducada.
Para maquillar un tanteador sonrojante, un centro de Viti Rozada lo mandó a la red Stefan con un remate cruzado (63′). Pequeños latidos para escapar del holocausto deportivo. Con los tres centrales, Muriqi parecía más controlado y Asano aprovechó un resbalón de Pelmard para quedarse solo ante Cillessen. Caño de Mojica sobre McBurnie y nueva dosis de bochorno. Con el tanto de Stefan, la UD pisó más el área de Greif con la vieja fórmula del centro y remate. Viti creció y maravilló como extremo y el Mallorca aguardaba por una contra. Asano fue ovacionado y Martínez siguió tirando de soluciones: Mata y Campaña. Los amarillos maquillaron, en parte, la desastrosa primera parte y Mata reclamó penalti en una acción invalidada por posición irregular.
25 minutos de horror y un segundo tiempo más potable. Lo peor del ciclo Martínez se vio esta noche en Mallorca, la tumba de Napoleón. Con el Barça en el horizonte, luego llega la primera gran final ante el Valladolid. Se acabaron las bromas. Sin red y con el crédito justo, tras tocar fondo ya solo vale levantarse para evitar el descenso.