PREGUNTA: Esta semana ha tenido su primer acto en Alicante como embajador de la OCDE para estrechar lazos con Casa Mediterráneo. ¿Cuáles son sus cometidos en el organismo?
RESPUESTA: Me dedico sobre todo a intentar aproximar más la OCDE a España y que haya más España en la OCDE. Es mi voluntad y mi obligación. Creo que la OCDE es una posibilidad importante para España, allí se aporta y al mismo tiempo se importa para hacer mejores políticas públicas.
Decía cuando llegó al cargo hace un año que era para un «tiempo». ¿Se sigue viendo ahí más tiempo?
Vivo el presente, no pienso en qué va a pasar dentro de un tiempo. Mi vida es intentar aprender y aportar, que es lo que puedo hacer en París. La vida, más allá de lo que elijas en cada momento, te sitúa en unas coordenadas. Yo le doy gracias a la vida por las oportunidades que he tenido y por haber representado mucho tiempo a los ciudadanos.
¿Se ve de vuelta a la política activa?
En este momento, estoy en el hoy. Tantas veces me he equivocado sobre el futuro que tampoco voy a decir nada. Si en el futuro puedo aportar en otro sitio… pero ahora ni abro ni cierro ninguna puerta.
¿Echa de menos el Palau?
Echo de menos a mucha gente y la capacidad de cambiar las cosas. A mí me gustaría hacer proyectos que teníamos, como Distrito Digital en Alicante. O culminar una transformación en el campo de la educación, la sanidad y otros múltiples proyectos que teníamos. Sí que añoro la capacidad de poder transformar, pero nada más, al margen de las personas.
Respecto a esa capacidad de tomar decisiones, ¿cómo hubiera sido ese día D de la dana con el Botànic al frente de la Generalitat?
Estas cosas siempre son complicadas, complejas, odiosas. Lo único que puedo decir es lo que yo hice, en cómo actuó nuestro gobierno ante un fenómeno meteorológico menor pero importante como fue la dana de la Vega Baja. A las pruebas me remito. Hay cuestiones que entonces, ahora y siempre se tienen que hacer desde la máxima responsabilidad, desde la máxima conciencia de que el gran objetivo es salvar vidas. Y para eso pues hay que tomar medidas preventivas. Lo hicimos en la pandemia y en Vega Baja. He vivido este tiempo con enorme tristeza porque hay más de dos centenares de familias destrozadas, y ya es imposible resarcir su dolor. Y también por el instrumento institucional, que es la Generalitat, que queda profundamente dañada.
Ximo Puig, en un momento previo a la entrevista / Pilar Cortés
¿Cómo ha visto la gestión del Consell de los últimos tres meses?
Hay muchas cosas que no comprendo, sinceramente: cómo se evaluó, se actuó y se definió la respuesta. Cada uno se define por sus actuaciones y yo tenía una comida con los rectores de las universidades públicas valencianas el día que se avisó de la dana de la Vega Baja y desde luego me fui a Orihuela. Yo creo que los valencianos sabrán evaluar lo que ha pasado, y nada más. Me parece que las emergencias en la Comunitat Valenciana hay que tomárselas muy en serio, que no pueden ser objeto de cambio desde el primer día, como si fueran una asignatura ‘maría’. La emergencia y la lucha contra el cambio climático son cuestiones centrales del futuro y hay que tomárselas muy en serio.
¿Cree que se ha aprendido algo?
No sé, pero antes de la dana ya era una gran prioridad la respuesta a las emergencias. No podemos esperar a que haya tragedias, una detrás de otra. Ya sabíamos que aquí no es ninguna novedad. Y ahora tenemos muchísima más tecnología que en el pasado, por lo que no pueden darse las mismas respuestas.
¿Cree que ese día D se hizo todo al revés de lo que marca la teoría?
He intentado no adjetivar todo el rosario de respuestas incomprensibles de ese momento. Los ciudadanos juzgarán lo que se hizo, cómo se hizo y lo que no se hizo. Y sobre todo, la frivolidad en la toma de decisiones.
Y tantas versiones…
El primer elemento es la falta de conciencia del problema. Esto es una cuestión muy grave. Y a partir de ahí, la búsqueda de una respuesta mediática que no es la respuesta de la verdad, sino para construir un relato.
Tiene que haber un esfuerzo por superar los partidismos en cuestiones vitales
Habla del «relato», de la lucha de los gobiernos para que su mensaje se imponga. ¿Entiende que la gente esté harta de esa batalla política?
Lo peor frente a cualquier hecho en la vida y en la vida política, muy específicamente, es una especie de democratización de la culpa. Cada uno es responsable de lo que es y es evidente que la respuesta a la emergencia es responsabilidad de la Generalitat Valenciana. Otra cosa es que a partir de ese momento y en la reconstrucción, todo el mundo tiene que colaborar. Y tiene que haber un esfuerzo por superar los partidismos en cuestiones tan vitales.
Al frente de la reconstrucción hay un militar (Gan Pampols) y un amigo personal suyo (José María Ángel), su responsable de Emergencias. ¿Cómo ve ese binomio?
José María [Ángel] ha demostrado su valía en el servicio público. Es bastante incontestable. Y, por otro lado, yo no tengo una mala opinión del vicepresidente [Gan Pampols], pero parece que mucho apoyo no se le está dando. Desde fuera parece más un golpe de efecto mediático, aunque tengo un gran respeto por su persona. Al final, de lo que se trata es de buscar lo mejor desde cada institución para encontrar la salida que más apoye a las personas en este momento, de dar la respuesta necesaria Y en ese sentido creo que el Gobierno de España está poniendo muchísimos recursos.
Subrayan que son las ayudas tras una tragedia que más rápido se están repartiendo, pero parece que no lo suficiente para los afectados.
Siempre es tarde. Cuando uno queda despojado de todo lo que quiere, de todo lo que tiene, es lógico que se genere malestar.
Añoro la capacidad de poder transformar, de hacer proyectos que teníamos en Alicante, como Distrito Digital
Desde una perspectiva más política, ¿qué cree que tendría que hacer el PSPV en cuanto a los presupuestos de la Generalitat para 2025?
Lo que tiene que hacer el PSPV, lo tiene que decidir el PSPV. Yo no estoy ya en ese ámbito y tampoco me lo planteo en estos momentos. Yo creo que el PSPV ha adoptado una posición de responsabilidad, que ha sido bastante menospreciada por parte del PP e incluso a veces ese tono ha sido tildado de debilidad. Creo que la responsabilidad del gobierno actual no recae en el PSPV, sino en un partido que pactó con la extrema derecha y que ahora es incapaz de asumir la responsabilidad de lo pasado.
Y en cuanto a la presentación de una posible moción de censura, ¿la respuesta va a ser parecida?
Sí, la misma.
¿Cómo ve la posibilidad de que el PSPV se quede por primera vez fuera de la Mesa de las Cortes después de la renuncia de Gabriela Bravo?
No creo que se atrevan porque sería un acto tan antidemocrático… No hay ningún Parlamento en Europa en el que el primer partido de la oposición esté fuera de la Mesa.
Y hablando de posibilidades, ¿ve un escenario para elecciones anticipadas en la Comunitat o cree que se va a llegar hasta mayo de 2027?
En este momento, todo parece indicar que el Partido Popular no ha conseguido dar la respuesta que incluso una gran parte de su electorado quería de recambio. En estas circunstancias, creo que la visión partidista no prevé que haya una salida desde la perspectiva electoral. Parece que la salida por la que va a optar el PP es ganar tiempo e intentar ver si la gente se olvida de lo sucedido.
El PSPV debe hilvanar un proyecto solvente, potente y moderno, que aproveche lo que se hizo y mire al futuro
En su visita a Alicante, ha dicho que le preocupa la construcción de una alternativa política. En el Congreso del PSPV se habló mucho de políticos (Mazón) y poco de políticas.
Los ciudadanos se merecen la esperanza, no el castigo por la ineficiencia, la insolvencia. Lo importante es ganar para avanzar, ganar para mejorar y para eso hay que hilvanar un proyecto consistente, solvente, potente y moderno, que aproveche lo que se hizo en el pasado, pero sobre todo mirando hacia el futuro. Estamos en un mundo en el que la Comunitat Valenciana tiene muchas oportunidades, sin duda, pero hay que acertar. Me preocupa que haya una alternativa progresista capaz de sumar y de ofrecer a la Comunitat energía positiva, moderna e innovadora, y que no esté con una mirada folclórica, endogámica, frívola, que no responda a las grandes posibilidades que tiene esta sociedad.
¿Cómo salió Puig del congreso?
Estuve para escuchar y apoyar en lo que pueda. Son los protagonistas de hoy quienes tienen que definir el futuro. A mí me preocupan los contenidos, la visión de Comunitat, que haya la máxima cohesión territorial y también la apertura a la sociedad. De lo que se trata, más allá de las personas que siempre, en definitiva, son importantes, es que personas e ideas configuren un proyecto potente para mejorar la Comunitat, que necesita una alternativa. Ahora van a tener unos meses o algún año para hacer posible esa alternativa.
Y ese proyecto tiene a Diana Morant como secretaria general. ¿Cómo ve que haya superado ya dos congresos del PSPV sin rival?
Es muy positivo que no haya rivales, porque si hubiera después de un año sería por falta de un espacio de consolidación. Pero donde está la rivalidad de verdad, no nos equivoquemos, no es dentro, es fuera. Y ahora se dan las circunstancias para tener máxima cohesión interna, junto con máxima apertura, que es para mí la definición de proyecto político.
En esa cohesión choca de frente la batalla abierta en Valencia, con Fernández Bielsa frente a Raga…
No quiero ni herir ninguna susceptibilidad ni expresar algo que se pueda interpretar como una especie de rencor, que no lo hay. Por lo que me quiero mostrar absolutamente lejano, eso sí, sin renunciar jamás a mis ideas, dando siempre mi apoyo político al partido, con lealtad a las direcciones del PSPV y a la Comunitat Valenciana, por encima de todo. Desde esa perspectiva, no me considero en estos momentos capaz de entrar en ese debate interno.
Y Alicante
Por seguir en lo orgánico, hay que hacer parada fija en Alicante. Tras su marcha, Ángel Franco entró en la ejecutiva del PSPV de Morant, donde se mantiene, y Ana Barceló se ha quedado ahora sin plaza en la Federal, dentro de la «cuota» del PSPV. ¿Cómo ve la situación de Alicante?
Alicante es fundamental para la Comunitat Valenciana, sin duda. Y para el PSPV, sin duda. Yo creo que esa es la cuestión clave: tener conciencia de lo que aporta Alicante para el conjunto de la Comunitat. Sin fronterizar y sin hacer demagogias provincialistas, ni de un lado ni de otro. Desde esa perspectiva, pienso que Ana Barceló era una persona con una integridad indiscutible, que hizo un magnífico papel en la pandemia, que es una referencia y que creo que hubiera sido una muy buena alcaldesa de Alicante. Las circunstancias de las elecciones autonómicas y locales del año 2023 tienen poco que ver con el ámbito local, regional y autonómico. La dinámica se dio en toda España. Es difícil atribuir al liderazgo de Ana Barceló la realidad de lo que pasó en Alicante. A mí, sinceramente, me gustaría que se dieran más oportunidades a las personas, en este caso también a Ana. Ellos están intentando hacer una oposición decente.
Hablaba de mirar fuera del partido. Y eso mismo defiende Alfaro, futuro líder provincial en Alicante: que el PSOE tiene que dejarse de las batallas internas y pisar más la calle.
Rubén es un alcalde que sabe lo que es sudar la camiseta y eso es muy importante. Pero también es verdad que ser un buen alcalde no significa que después puedas hacer un buen proyecto para una provincia.
Y como defensor del federalismo, ¿tiene la sensación de que cada vez hay más PSOE y menos PSPV?
Yo creo que el PSOE, como tal, tiene una visión más federalista que antes. Otra cosa es internamente, pero como España se da una gran oportunidad con la propia realidad del Congreso para avanzar en esa política territorial. Pienso que en esta segunda parte de la legislatura se debería avanzar más allá de la financiación, que por supuesto que hay que hacerlo, en la federalización. Ahí al final es donde está la cuestión. No es incompatible el PSOE y el PSPV, sino todo lo contrario. Es una realidad común, que hay que intentar darle el contenido en cada situación, porque no es lo mismo la Vega Baja que Els Ports, pero esa es nuestra riqueza. No se puede dar crédito a la recentralización, esa no es la solución ahora.
«Esta ola de neopopulismo pilla a Europa con una enorme debilidad»
¿Cómo se ve desde París la política nacional? ¿Llega ese ruido infernal?
No se entiende. Yo en estos momentos, desde Francia y en la OCDE, España se ve como un ejemplo, es un país que está rompiendo una vieja teoría neoliberal que decía que si se redistribuye no se crece y si se crece no se redistribuye. Se ha conseguido evidenciar que un modelo socialdemócrata moderno, en el que el crecimiento, junto con la redistribución, actúan conjuntamente, puede funcionar y está funcionando. Y de hecho, esta semana pasada un periódico nada sospechoso como Le Figaro, hacía un ejercicio de visualización de lo que estaba siendo el modelo español.
¿Cree que Sánchez agotará la legislatura?
No hay motivos para no hacerlo. Si nos abstraemos de los debates absolutamente carentes de sentido de Estado y de la realidad ciudadana, vemos un país que está creciendo casi el triple que muchos países europeos, que al mismo tiempo está generando más empleo que nunca, que hay unas cifras positivas de todos los indicadores económicos y al mismo tiempo también hay una reducción de las desigualdades. ¿Qué urgencia tienen los ciudadanos para cambiar de gobierno?
Pero la sensación que hay…
Porque la caricatura de la realidad se ha transformado en un estado de ánimo.
¿Considera que asuntos judiciales y mediáticos, como los de Ábalos, Koldo, la mujer y el hermano de Sánchez, pueden erosionar de más al PSOE?
Hay una guerrilla urbana mediática, que se complementa con otros acorazados en otros ámbitos, que hacen que el ruido sea mucho mayor que la realidad de lo que se está discutiendo. Sinceramente creo que hay algunos asuntos que tienen una jerarquización en el ámbito judicial que no tiene nada que ver con lo sustancial. Si lo que se analiza es el funcionamiento de la sociedad, pues claro, no hay motivos para producir ningún tipo de alteración.
¿Confía en una revisión del sistema de financiación durante la actual legislatura, pese a la dificultad de un acuerdo PP-PSOE?
Los acuerdos, desgraciadamente, parece que se penalizan en España. Y eso es muy negativo. Pero igual si se empieza a acordar también se ven resultados políticos positivos para quienes acuerden. El PP tiene la responsabilidad de dejar de actuar simplemente por el interés partidista de Génova. En el caso de la Comunitat Valenciana, con esta ventana que se ha abierto del cambio de financiación en Cataluña, se nos da una enorme oportunidad y todo lo que se mueva a nosotros nos va a ir bien.
¿Y cómo ve el escenario internacional? Europa parece fuera de juego en todo.
Me preocupa la ola de neopopulismo, todo lo que en definitiva genera inestabilidad, incertidumbre y desesperanza en el mundo. A Europa nos pilla con una enorme debilidad, y es la única esperanza para poner un poco de sentido común en tantas historias.