La permanencia es posible con Mestalla. El Valencia impuso su factor campo diferencial en su lucha por salvar la categoría, ganó el partido y el gol-average a un rival directo como el Leganés y cierra la jornada a solo un punto de la salvación que marca el propio conjunto madrileño. El equipo de Carlos Corberán encadenó su tercera victoria consecutiva en el viejo coliseo, adelanta al Alavés en la tabla de clasificación, hunde al colista Valladolid y mira con optimismo al calendario. Los jugadores han dado un paso adelante en Mestalla. Ahora falta hacerlo como visitante.
La visita al Villarreal será una auténtica prueba de fuego para este Valencia que suma de tres en tres, crece como equipo de la mano del entrenador y empieza a ver luz al final del túnel a nivel clasificatorio después de mucho tiempo.
El centrocampista camerunés del Leganés Yvan Neyou (i) con el balón ante Diego López, del Valencia, durante el partido de LaLiga disputado entre el Valencia y el Leganés en el estadio de Mestalla. EFE/Ana Escobar. (Valencia) (Leganes) / Ana Escobar. EFE
La jornada salió perfecta. El equipo derrotó a un rival directo y se aprovechó de las derrotas del Alavés, Espanyol, Valladolid y una UD Las Palmas que se ha metido en un lío y que ya está un solo punto por delante del Valencia. Todo salió redondo. Corberán apostó por reservar a los titulares contra el Barcelona pensando en la final contra el Leganés y su once tipo no le defraudó. Había que ganar para que el equipo pepinero no se escapara a siete puntos y se hizo. Con portería a cero y sobre todo con la ayuda de Mestalla. Corberán ha sumado 9 de 12 puntos en casa. A estas alturas de la temporada ya nadie duda de que en la conexión equipo-afición está la salvación. Ayer, como no podía ser de otra manera, el valencianismo volvió a dar otra lección de fidelidad y amor al escudo.

Javi Guerra y Diego López, saludándose / Edu Ripoll
La respuesta de la afición al sonrojante 0-5 del jueves en Copa fueron 42.314 espectadores. Lejos de pasar factura al equipo por la humillación histórica contra el Barcelona, los mismos que se marcharon a casa en Copa antes de la finalización del partido entendieron que había que apoyar a sus jugadores y remar juntos hacia la permanencia. Y así fue. Sin reproches. De principio a fin en otra demostración de lealtad incondicional del mejor activo del club: su gente.
La victoria contra el Leganés confirma a Mestalla como elemento diferencial en zona roja, consolida el once tipo de Corberán y refuerza algunos nombre propios llamados a ser importantes en la recta final del campeonato. Empezando por Mouctar Diakhaby. El guineano ha vuelto de su grave lesión de rodilla más fuerte que nunca. Su primera titularidad en Liga fue redonda. Marcó lloró de emoción, recibió el cariño de la grada y, lo más importante, volvió a ser el jefe de la defensa.
Desde ya forma parte de una columna vertebral que por primera vez en mucho tiempo da señales de fiabilidad con Enzo Barrenecha, Javi Guerra y André Almeida. La continuidad los ha hecho mejores a los tres. El portugués dio su primera asistencia de la temporada. También se estrenó Cristhian Mosquera en su faceta goleadora. El hispano-colombiano fue el elegido por Corberán para actuar en el lateral derecho por delante de Max Aarons. Y es que ninguno de los fichajes de invierno jugó de inicio.

Una imagen del Valencia – Leganés en Mestalla / Edu Ripoll
Una prueba más del negligente mercado del club con el equipo en puestos descenso. Mestalla disfrutó del triunfo, pero no se olvida del gran culpable de la crisis deportiva por la que atraviesa el club. Ya en tiempo de prolongación, con el triunfo en el bolsillo, el valencianismo cantó contra el máximo accionista incluso con más intensidad que en el clásico minuto 19. El equipo ganó, vuelve a sumar y a dar señales de vida, pero no hay nada que celebrar. El Valencia sigue en puestos de descenso a mediados de febrero y eso es una falta de respeto al escudo de este club centenario.