Dice Donald Trump que España es la que menos invierte en defensa de todos los miembros de la OTAN, ya lo dijo en su anterior mandato y no miente. El presidente Sánchez en sus declaraciones ha dicho los millones que aporta, pero no lo que supone del % PIB y ahí es donde intenta engañar a la opinión pública, pues del 2% que debería aportar, aporta 1,28%, el que menos de los 32 países miembros.
Partimos de un presidente que en 2.014 declaraba que estaba a favor de la supresión del ejército, no sé de quién hubiera echado mano en la pandemia, la Filomena, el volcán de la Palma, la operación Balmis o la reciente DANA de Valencia, además de las misiones que desarrollan en el extranjero.
La ministra de defensa no le va a la zaga a la hora de engañar a la opinión pública, declara que se ha hecho un esfuerzo inversor en la modernización de los materiales, cierto, pero nada dice de nulo esfuerzo inversor en mejorar las retribuciones, condiciones laborales y sociales de esos militares de los que saca pecho. Se aprovecha para su beneficio personal, pero los exprime hasta la extenuación.
Nada dice del éxodo de militares de todas graduaciones a otros cuerpos de seguridad o empresas civiles porque son los peor pagados de todas las administraciones. Por eso, aunque les guste la profesión, la dejan buscando mejores sueldos.
Mientras, tras la DANA, los guardias civiles, policías u ONG,s se alojan en hoteles, los militares en pabellones con literas y taquillas de lona, mucho peor que los inmigrantes en Canarias que son alojados en hoteles. Un militar cobra en una semana lo que un guardia en un día o mientras un militar come de ración, el guardia come de hotel y así en más cosas.
Todo esto lo desconoce la población. Lo que es cierto, muy cierto, es que todos los gobiernos de la democracia en España, si han tenido de recortar, lo han hecho en defensa, nadie protesta y con tener bien retribuida a la cúpula militar, solucionado.
El gasto en defensa lo tendrán que subir, sí o sí, la amenaza de quedarnos solos es hacer un Estado muy vulnerable, más en la situación estratégica en la que nos encontramos.