La Guardia Civil investiga desde el pasado 10 de enero la desaparición del ordenador de una de las abogadas de la defensa de Alberto González Amador, el novio de Isabel Díaz Ayuso
Los hechos, según confirman a EL ESPAÑOL fuentes jurídicas y del Instituto Armado, se produjeron en su vivienda de la localidad de Guardamar del Segura, en Alicante. La letrada, Guadalupe Sánchez, es quien defiende al empresario en la causa del fiscal general Álvaro García Ortiz por un delito de revelación de secretos.
Así las cosas, la abogada denunció la entrada en el domicilio y la desaparición de su PC, un MAC que emplea habitualmente para su trabajo. Las mismas fuentes remarcan que de la casa no desapareció ningún otro objeto de valor ni se echaron en falta otros efectos personales. Únicamente su ordenador.
Según fuentes de la Guardia Civil, no es el único letrado que representa al empresario investigado al que le ha pasado algo de estas características. Otro de los representantes legales de González Amador ha denunciado también en las últimas semanas que alguien ha entrado en su segunda residencia, si bien no lamentó la pérdida de ningún de material de trabajo, como en el caso de su colega.
Ya han pasado 11 días desde que a la letrada le sustrajeran el ordenador. Ha sido al conocer que su compañero Carlos Neira había sufrido un episodio similar cuando ha decidió ampliar la denuncia ante el Instituto Armado para que se investigue si ambos hechos pudieran estar relacionados entre sí.
Guadalupe Sánchez defiende a González Amador en el procedimiento ante el Tribunal Supremo que atañe al fiscal general del Estado, pero también en distintas demandas que el novio de Ayuso ha interpuesto por derecho al honor contra distintas personalidades públicas en los últimos meses.
Otros sucesos
Según ha adelantado El Confidencial, en las últimas semanas el entorno de la presidenta de la Comunidad de Madrid ha sido objeto de episodios similares. Por ejemplo, el arquitecto que le reformó su piso en Madrid denunció este pasado fin de semana la entrada de al menos dos personas de madrugada a su domicilio.
El propio González Amador señala también que recientemente alguien forzó la puerta de su vehículo cuando este permanecía aparcado cerca de su oficina.