La misma herramienta está a disposición de España y la Unión Europea, protegida por la Ley de Servicios Digitales. Europa tiene más de 100 millones de usuarios de X, cinco veces más que Brasil. Musk no puede perder ese mercado.
Lo mismo ocurre con las amenazas comerciales de Donald Trump. Asegura que va a imponer unos aranceles inéditos a los productos europeos, de entre el 10% y el 20%. La UE y su mercado de casi 500 millones de personas no van a quedarse de brazos cruzados.
La “Trump Task Force” que puso en funcionamiento Bruselas ya ha elaborado una lista de productos americanos que penalizará si es atacada comercialmente. Hay varias estrategias posibles, y una de las que se contempla es la de gravar los productos que se producen precisamente en los feudos de Trump, como el whisky Bourbon fabricado en estados sureños como Virginia o las motocicletas Harley Davidson del cinturón obrero de Pensilvania o Misuri.
La UE acudirá sistemáticamente a la Organización Mundial de Comercio para denunciar cualquier arancel abusivo. Las resoluciones de la OMC suelen demorarse años, pero se pueden ganar. La organización acaba de dictaminar que los aranceles impuestos por Estados Unidos a la importación de aceitunas negras españolas son “incompatibles” con su normativa.
En general, Bruselas trabaja en una estrategia holística contra la “coerción económica”, venga del país que venga. Así lo marca la Brújula Económica que se presenta el próximo 15 de enero, informan fuentes europeas a este diario. En ella se incluyen herramientas para evitar ser chantajeados por países como Estados Unidos.
Se trata de un plan muy ligado a los informes Mario Draghi y Enrico Letta, que fijaron la estrategia futura a seguir por los 27. Es preciso reducir la brecha de innovación digital e innovar mientras se lleva a cabo una descarbonización competitiva. Y hay que trabajar para garantizar la seguridad económica . Se está discutiendo sobre cómo reforzar el control de la inversiones salientes, armonizar el control de inversiones entrantes que puedan suponer un riesgo y desarrollar toda una serie de instrumentos propios contra la coerción económica, aportan las citadas fuentes.
Se trabaja para promocionar el mercado interior y la industria europea, y se pide hacer un uso más asertivo de instrumentos como la OMC. Y diversificar, llegando a acuerdos comerciales con países afines como los latinoamericanos.
Ese es el Zeitgeist, el espíritu de los tiempos en Europa: ya no se busca solo reducir la dependencia de Defensa de Estados Unidos, sino aumentar la autonomía estratégica, también en lo económico.
También se puede optar por una estrategia de defensa más dulce. Por ejemplo, prometer comprar americano en los sistemas de Defensa que los países de la Unión Europea quieren adquirir, y aumentar la importación de productos agropecuarios, siempre que lo permitan países altamente proteccionistas como Francia.
Diplomacia de guante blanco, de momento
Hasta ahora los líderes de la UE están usando guante blanco con Trump y Musk, a pesar de los ataques frontales de ambos. Desea Bruselas colaborar en una agenda que enfatice que hay intereses comunes estratégicos, dicen.
Los líderes de algunos países sí que se la están devolviendo al tándem americano. El primero fue Emmanuel Macron, que pidió a Europa que despertara ante las injerencias de Estados Unidos. Acusó a Musk de nutrir una «internacional reaccionaria» en su red social X. La misma expresión repitió luego el presidente español, Pedro Sánchez, en un acto contra la dictadura franquista.
Entre bambalinas, la diplomacia española y europea apuntan, sin embargo, a que no se debe sobrerreaccionar, sino responder a acciones y no a palabras. Porque al fin y al cabo, Trump es un viejo conocido. En su primer mandato, incumplió el grueso de las amenazas que lanzó. Ahora es otro Trump, eso sí, con más apoyo popular y en el Congreso y con un escudero, Musk, con recursos económicos casi ilimitados.