Parece que los fármacos creados para actuar en contra de la diabetes tipo 2 se han convertido en una revolución para los enfermos de sobrepeso. Sin embargo, Manuel es la prueba de que se trata de “una herramienta, no un milagro”.
Tras perder 31 kilos durante su tratamiento con el medicamento, ha sufrido el llamado “efecto rebote” que le ha llevado a la casilla del principio, recuperando el peso perdido. “Yo no hice ningún cambio en mi rutina”, ha confesado el paciente, admitiendo que ésa es la principal causa del posterior aumento de peso.
“Si tu cabeza no está sana, no es un milagro”, ha revelado, recordando cómo una serie de hechos no le permitió alcanzar su objetivo. Ahora, tras un tiempo sin tomar ninguna medida, por fin ha cambiado sus hábitos, logrando perder 11 kilos en apenas dos meses.