Bakú mira a Brasil para intentar desbloquear el acuerdo financiero más ambicioso de la historia de las cumbres del clima

El ambiente en Bakú es cada vez más tenso. Tras una primera semana de negociaciones técnicas al ralentí, la semana clave de la cumbre del clima ha arrancado con aún muchas incógnitas en el aire y ninguna respuesta. Hace días que los negociadores trabajan para intentar desbloquear el acuerdo financiero más ambicioso de la historia en cuestiones de mitigación y adaptación al cambio climático. Cada vez son más las voces que reclaman movilizar al menos un billón (con b) de dólares al año para hacer frente a los estragos climáticos en todo el mundo. Pero esta cifra no es fácil de conseguir y aún no está claro cómo se lograría. Por eso mismo, los diplomáticos reunidos ahora en Bakú miran con esperanza a la cumbre del G20 que se está celebrando en Brasil para ver si los gobiernos más ricos (y contaminantes) del mundo, que por sí solos suman el 85% del PIB, dan alguna señal positiva para desbloquear este punto clave del acuerdo.

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