Los vecinos de los municipios afectados por el incendio originado el martes en el término municipal de Benasau empiezan a hacer balance de los daños que ha provocado el fuego. Las llamas han arrasado sobre todo cauces de barrancos, pero también han consumido bancales enteros de olivar y almendro y han amenazado de manera muy seria viviendas habitadas, reduciendo a cenizas setos ornamentales y jardines. Sin embargo, en medio de la desolación ha quedado una historia con sabor positivo: una granja avícola que se ha salvado del fuego.
Fran Monllor, el joven propietario de la explotación, ubicada en Penàguila, expresaba este viernes su alivio por la fortuna de no haber visto dañada la finca, pero también los momentos de pánico vividos. «El fuego llegó hasta aquí muy rápidamente, y se quedó a tres metros de la granja». La huella negra, de hecho, llega casi hasta las mismas paredes de las naves. Pese a todo, «yo me quedé aquí hasta que no me aseguré de que todo estaba a salvo», tanto la instalación como los más de 30.000 pollos que alberga.
Fran Monllor señalando el rastro del fuego junto a su finca. / Juani Ruz
No quiso marcharse cuando la Guardia Civil llegó para desalojarlo. Monllor conectó los humidificadores que mantienen la temperatura dentro de las naves, así como un grupo electrógeno para evitar quedarse sin luz si los cables del tendido eléctrico se quemaban. «Solo con que se hubiera ido la luz ya habría podido dar por perdido todo», asegura. Este viernes, los animales seguían con su rutina, ajenos a lo ocurrido, mientras el granjero se felicitaba de que todo hubiera quedado en un gran susto.

Efectos del fuego en el cementerio de Penàguila, donde se han quemado los árboles. / Juani Ruz
Penàguila ha sido la localidad más afectada por este incendio, hasta el punto de que incluso la paz de sus muertos se ha visto alterada. El fuego rodeó el cementerio y, aunque no quemó sus muros, algunas piñas de los pinos y cipreses de fuera saltaron ardiendo al interior. Resulta bastante desolador comprobar cómo la mayoría de los árboles de dentro del recinto se han quemado, aunque por suerte se puede decir que, pese a hacerse de rogar, el fuego al final respetó la memoria de los difuntos de Penàguila. Ninguna sepultura se ha visto afectada, solo el exterior de unas pocas lápidas.
Operarios investigados
El incendio, que se dio por controlado en la tarde este viernes, se originó junto a la depuradora que se está construyendo en Ares del Bosc. La Guardia Civil confirmó que los dos operarios que al parecer trabajaban con una radial están investigados como presuntos autores de un delito de incendio forestal por imprudencia grave. En este lugar, a pocos metros de las viviendas de Ares, se puede intuir el punto exacto desde el que se comenzaron a propagar las llamas.

Zona donde se originó el fuego, en las proximidades de Ares del Bosc. / Juani Ruz
Y si el martes todo vino por una probable imprudencia, este viernes fue la naturaleza la que dio un buen susto. La caída de un rayo durante una tormenta seca provocó un nuevo incendio en Millena, a apenas 5 kilómetros en línea recta desde Benasau. El fuego se originó cerca del casco urbano, pero a una cota mucho más alta, en un paraje conocido como el Morro Salt, según indicó el alcalde de esta población, César García. No obstante, gracias a la rápida reacción y a que el viento amainó este incendio pudo ser controlado en un par de horas.