Nicolás Maduro y el opositor Edmundo González Urrutia cerraron sus campañas electorales este viernes en Caracas, apenas separados por unos pocos kilómetros de distancia, convencidos en que son los dueños de la victoria en las urnas el próximo domingo. La avenida Bolívar, escenario tradicional de los rituales que tenían a Hugo Chávez como maestro de ceremonia, y luego de su sucesor, se abarrotó en el marco de lo que el madurismo llamó «la toma de Caracas». El Partido Socialista Unido (PSUV) puso toda su maquinaria en funcionamiento para dar una muestra de fuerza y confianza en los resultados.

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