La cantante francófona más escuchada del mundo, con siete mil millones de streams, la franco-maliense Aya Nakamura, actuó el viernes en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París, algo que a la extrema derecha enfadó en primavera. Vestida de oro y acompañada por la Guardia Republicana, cantó un popurrí de dos de sus éxitos, «Pookie» y «Djadja», y un estándar de Charles Aznavour, «For me Formidable», cuyo centenario se celebra este año.

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