Una persona escribiendo en un ordenador. / SHUTTERSTOCK

Hasta hace unos años, las redacciones echaban el agosto como bien podían a base de excedentes de nevera, sobrantes de julio, los fichajes del Madrid y el Barça, un poco de crónica social, los especiales de verano, el preámbulo de la Liga (cuando se escribía separado y no LaLiga) y los sucesos. En julio y agosto, no hay que olvidarlo, el mundo nunca ha dejado de ser cruel.

Fuente