El mercado San Miguel de Zaragoza ha conseguido mantenerse gracias a la reciente llegada de nuevos establecimientos con una visión diferente. Ahora en él, además de los puestos más tradicionales, encontramos una vermutería, una hamburguesería y un puesto de sushi y comida japonesa. Algo que le ha dado una segunda vida al mercado y ha atraído a nuevos clientes.
La situación de los mercados está siendo mala, muchos han visto como el número de potenciales clientes baja con el paso del tiempo y parece difícil que se vaya a arreglar. En Zaragoza se encuentran un total de 35 mercados. Algunos de estos establecimientos se han visto obligados a bajar la persiana como fue el caso del mercado Hernán Cortés que este mismo año se unió a otros anteriores como el Nuevo mercado Fleta, el mercado Doctor Casas o el mercado Azoque.
Por otro lado, también existen mercados que consiguen resistir. Entre otros el Mercado Central que tras su renovación sigue atrayendo a un gran número de personas y también tiene un fuerte atractivo turístico. Pero, también, existen los que han sufrido cambios que les han beneficiado. Es el caso del mercado San Miguel, ubicado en la céntrica calle con el mismo nombre.
Los nuevos establecimientos
En la lonja conviven las tradicionales fruterías, pescaderías o carnicerías con nuevos establecimientos que venden sushi, hamburguesas o, la última incorporación, una moderna vermutería.
El primero de estos locales fue la hamburguesería Mike’s, donde se ofrecen smash burguers con combinaciones sencillas y clásicas. Aunque el lugar no tiene mucho espacio para tomarlas allí, se pueden pedir para llevar o incluso por delivery.
Entrada al mercado San Miguel, con el bar Pepinillo a la izquierda. / Miguel Ángel Gracia
El siguiente en seguir los pasos de la hamburguesería fue El maestro del sushi. Un puesto que se dedica a la venta de bandejas de sushi y demás platos orientales como noodles, creadas por uno de los grandes, precisamente, maestro del sushi de la ciudad de Zaragoza, Abel Mora.
La última apertura fue Pepinillo bar & tapas, a pesar de estar en el mercado, el establecimiento da lugar a la propia calle San Miguel e incluso cuenta con un par de mesas fuera. Se trata de una vermutería donde las banderillas de vinagrillo con sus diferentes variaciones son las reinas.
Por otro lado, están los puestos de toda la vida, como el asador-pollería Mari Carmen que lleva allí desde 1970 y desde donde Félix cuenta que la llegada de estos tres negocios “ha sido un nuevo atractivo para el mercado” y que de esta forma “mucha gente que de normal no entra al mercado, y que incluso a veces no sabían ni que existía, lo vean, por curiosidad entren e incluso que compren algo”. Francisco Aguilera de frutas Miguel, también lo ha notado: “Desde que han llegado estos negocios hay una mayor afluencia de gente, gente que de normal no vendría”.
Un mercado que pasaba desapercibido
El mercado San Miguel es un sitio que, como explica Félix, puede pasar desapercibido: “Aunque este en el centro y en una calle muy transitada, la entrada al mercado es muy pequeña y llama poco la atención. Viene bien que hayan abierto el Pepinillo porque hace que la gente vea el mercado”.
La llegada de los nuevos establecimientos trae con ellos una visión renovada que ha sido vista como “una oportunidad muy positiva” para recuperarse, según Francisco. Entre otras cosas, los nuevos locales han llamado la atención a través de las redes sociales, algo que Félix recalca que ha sido muy beneficioso: “Mucha gente llega por las redes, porque estos lugares han conseguido moverse muy bien en ellas y las atrae”.
Además, en cuanto a clientes, atraen a un público objetivo diferente que, en muchos de los casos, los diferentes puestos del mercado no contemplaban. “En los fines de semana viene mucha gente joven, que ronda los 20 y los 30”, afirma Félix.
También, lo han notado los clientes habituales del mercado, para ellos también es una alegría, ya que, les da cierta garantía de que sus puestos de toda la vida van a poder mantenerse y ellos seguirán pudiendo comprar allí. Además, que al mismo tiempo tienen, por ejemplo, un bar en el propio mercado donde tomar algo para descansar mientras hacen la compra.
La clave para que el mercado aguante, para Félix, es clara: “Todos tenemos que contribuir y sumar, respetando tanto a los que han venido nuevos como a los que llevamos toda la vida”. De esta forma, el mercado San Miguel conseguirá sobreponerse a esta situación en la que muchas personas han dejado de ir a este tipo de lugares, pero que gracias a esta oferta gastronómica se ha convertido en un lugar muy atractivo del centro de Zaragoza.