Los recientes viajes del primer ministro de Hungría, Víktor Orbán, a Rusia, China y a EEUU para verse con los presidentes Vladímir Putin y Xi Jinping, y con el aspirante republicano a la Casa Blanca Donald Trump no han sentado nada bien en la UE. Prácticamente todos los líderes europeos han reprobado en público unas gestiones que Budapest ha presentado como una «misión de paz» y que no obedecían a ningún mandato de la Unión. Sin embargo, los Veintisiete mantienen diferencias sobre la conveniencia o no de sancionar al Ejecutivo húngaro, que en estos momentos ostenta la presidencia de la Union, tal y como ha quedado constado en la reunión que han mantenido los ministros de Exteriores comunitarios en Bruselas.

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