El primer ministro húngaro, el ultranacionalista Viktor Orbán, no parece dispuesto a detenerse en sus andanadas en solitario y ha sumado una reunión con Donald Trump a su presencia en Estados Unidos, tras cerrarse la cumbre de la OTAN. Su propósito, según ‘The Guardian’, es trasladar al candidato republicano a la Casa Blanca, su aliado político junto con Vladímir Putin, los resultados de la «misión de paz» para Ucrania que le llevaron hace unos días a Moscú y Pekín.

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