La selección española de fútbol absoluta es inimaginable sin Lamine Yamal (Esplugues de Llobregat, 2007). El zurdo exquisito, que cumplirá 17 años en la previa de la final de la Eurocopa, se ha consagrado en la superélite con una obra de arte para levantar a España cuando más sufría para posteriormente someter a Francia, campeona del mundo en 2018 y subcampeona en 2022.

Un gol de Francia a los 8 minutos despertó las dudas de España, que pasó su peor momento en el europeo hasta que un adolescente Lamine Yamal, que no puede entrar a una discoteca o comprar una botella de vino, decidió que la Selección tenía que volver a todo lo que le había llevado a la antesala de la final.

Lamine Yamal es mucho más que un jugador diferente, un virguero o un gran talento, el futbolista que se ha convertido en el goleador más joven de la historia de la Eurocopa es un superdotado del juego. Una naturalidad embriagadora empapa cada movimiento de Lamine, que con la misma decisión con la que ha quebrado a dos franceses y ha abrazado el ángulo con un chutazo a 102 kilómetros por hora a 25 metros, asumía el pase a la fnal y el premio a mejor jugador del partido: «Intento no pensar, sólo disfrutar. He intentado meterla donde la he metido y ya está», explicaba tras su exhibición en Múnich.

El techo de Lamine es incalculable. A sus 16 años, el atacante del FC Barcelona se ha erigido como uno de los líderes de una Selección que cuenta con referencias como Dani Carvajal y Nacho, ambos con seis Copas de Europa en su pálmares, o Jesús Navas, campeón del mundo en 2010 y de la Eurocopa en 2012.

La autoridad de Lamine Yamal se cimenta en un juego que prácticamente siempre mejora con cada una de sus intervenciones y que no está exento de sacrificio, entrega y carácter, tal y como demostró con Francia con una curva prodigiosa para levantar a España y con una carrera en repliegue a la caza de Giroud cuando el partido agonizaba.

La entrega al MVP permitió el ‘otro gol’ de Lamine, que cuestionado sobre su deseo para su cumpleaños el 13 de julio, un día antes de la final, contestó con contundencia: «Me pido ganar, ganar y ganar. El objetivo era llegar a mi cumpleaños en Alemania y lo he conseguido».

La ambición invadió la respuesta de un niño que sueña y hace soñar a España 12 años después de la conclusión de un ciclo glorioso. El descaro y las ganas de vencer de España vuelan de la mano de Lamine, que en 2023, en el Europeo sub-17 en Hungría, ajustició a Francia con un misil similar. Ejemplar en cada acción, el genio tuvo tiempo para, una vez finalizada la faena, contestar a Rabiot, testigo en primera plana de la maldad de Lamine.

El centrocampista francés desafió en la previa, dirigiéndose a Lamine, que si quería jugar una final «necesita hacer más». La respuesta del español llegó sobre el campo y se apuntaló con la dedicatoria a cámara tras el partido final: «Habla, habla», se intuía en los labios del adolescente, héroe de la semifinal y ya historia del fútbol nacional.

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