Acampa en familia en la playa de Matalascañas y no puede creer lo que encuentra al despertarse: «Susto» – La hora de los fósforos

El tema del día que le proponemos a nuestros ‘fósforos’ es la siguiente: ¿Cómo va vestido usted a la playa? ¿Y esa persona que está cerca de usted y le da vergüenza ajena? Por ejemplo, el que va con camisa y bañador. O el que parece que va a la playa de Miami, con muchos collares. El que se pasa por el mercadillo y lleva la última tendencia. O el que lleva el paquete de tabaco en la manga. En fin, muchísimos ejemplos. Por eso, vamos a descubrir cómo nos responden nuestros oyentes al tema que les proponemos.

El primer ‘fósforo’ en intervenir se llama José. Está trabajando y relata su caso. Estaba en una playa en Águilas (Murcia). Allí, cubría poco y eso permitía tener vigilados a sus pequeños. En un momento dado, le entraron ganas de hacer sus necesidades y oyó carreras de coches. Había dos furgonetas con una parabólica y una televisión. Lo calificó de increíble. «Aquello era el cine. Llevaban un generador, una parabólica y en el mismo generador encendían la plancha eléctrica, y una televisión de 70 pulgadas para ver las carreras. Y los niños vestidos de azul para ver a Fernando Alonso».

El comunicador, con José Antonio Maldonado, ha hablado sobre un tramo del Camino de Santiago que ha recorrido y que no le ha gustado nada

Redacción Herrera en COPE 08 jul 2024 – 08:58

María, inmediatamente después, nos contaba que estaba muy nerviosa por su intervención en ‘Herrera en COPE’. Nos dice que su marido se llama Antonio (nombre ficticio). Asegura que, aparentemente, parecen personas normales cuando van a la playa. Lo malo es cuando llevan un cubo de niños porque «mi marido se duchaba en las playas. Iba con su cubito, lo rellenaba con el agua con el que se lavan los pies, y se ducha él. Lo lleva haciendo toda la vida. En mi playa no hay ducha de grifo alto».

Matalascañas

Foto de Archivo Alamy

Hablamos también con Javier. Relata que él es de ir mucho a la playa y tiene una tumbona de seis patas. Es totalmente plegable que se mete en una fundita y va perfecta. Es enorme, acorde a él porque mide más de 1.80. «Y lo de las duchas de la playa, va mal. Eso al final mete otra vez los pies de arena y te llenas otra vez», explica. Dice, sobre su tumbona, que la encontró hace un tiempo. Compró dos. Aunque le queda una y la tiene como oro en paño.



Fuente