En medios de comunicación internacionales como las televisiones estadounidenses CNN o la británica BBC se divulgan reportajes sobre los centros de detención y tortura de Israel en el desierto del Neguev, o las matanzas de civiles en Gaza, en ocasiones con francotiradores que disparan contra gente desarmada.
Israel rechaza todas estas críticas . Carga contra Naciones Unidas. Su embajador ante la organización destruyó con una trituradora la carta fundacional de la ONU tras la aprobación en la Asamblea General de una resolución pidiendo admitir a Palestina como Estado de pleno derecho, que contó con más de 140 países a favor y solo nueve en contra . “Sería dar todos los privilegios al futuro estado terrorista de Hamás”, aseguró Gilad Erdan. También rechazan estar usando el hambre como arma de guerra. La comida no llega en parte porque Hamás lo impide, según ha asegurado a este diario Tal Itzhakovm, portavoz de la Embajada de Israel, en un briefing informativo. Las bajas civiles son lamentables, asegura la misma fuente, pero se producen porque Hamás usa a la población civil como escudo humano y pone sus instalaciones en casas y hospitales. Un comandante israelí entrevistado por este diario apunta en la misma línea: el Ejército nunca dispara contra civiles sin motivo, y Hamás guarda armas en hospitales y residencias privadas.
En lo político , Israel obtuvo un claro apoyo de los líderes occidentales tras los atentados de Hamás. Fueron a visitarlo uno a uno, y acudieron a los kibutz donde Hamás perpetró la matanza y los secuestros; se abrazaron literalmente con Netanyahu (algunos apuntarían después a que se trataba del abrazo del oso, para intentar tenerlo bajo control). Ahora, las visitas llegan con cuentagotas. Recientemente fue a Jerusalén el líder de Vox, Santiago Abascal, y fue recibido por Netanyahu.
El tono, sin embargo, se va endureciendo. La ministra alemana de Exteriores , Annalena Baerbock, critica que Israel «calcine» a personas bombardeando tiendas de refugiados. Joe Biden habla desde hace meses de «bombardeos indiscriminados» y carga contra Netanyahu porque, dice, prolonga la guerra para aumentar su supervivencia política.
También Israel ha generado un choque con países europeos. Ha convocado a Tel Aviv (retirado temporalmente) a sus embajadores en España, Irlanda, Noruega y Eslovenia, y ha lanzado una dura campaña acusando a estos países de apoyar a Hamás por reconocer a Palestina como Estado. En la Unión Europea esperan celebrar una vista con el ministro de Exteriores israelí, Israel Katz, para ver si su país cumple con el respeto a los derechos humanos del acuerdo de asociación. Alemania lo ha permitido, levantando su veto en el Consejo de Exteriores. Bruselas también ha sancionado a algunos colonos violentos que martirizan a los palestinos en Cisjordania. El tono del alto representante para la Política Exterior europea, Josep Borrell, es durísimo con el Gobierno de Netanyahu. Le ha acusado de colaborar al auge de Hamás y ha cargado contra él por la matanza de civiles.
Posibles sustitutos de Netanyahu
¿Funciona la presión internacional? “Para los miembros ultras del Gobierno de Netanyahu, como el Ministro de Seguridad Nacional Ben Gvir, el aislamiento internacional de Israel no es un problema, es un objetivo . Quieren un Israel que no responda ante nadie”, ha asegurado el periodista y analista israelí del diario Haaretz Amir Tibon en un encuentro con lectores.
En conversación con este diario, un diplomático español con experiencia en Israel aporta que el país hebreo puede retomar su posición en la escena internacional siempre que haga saltar el «fusible» del circuito : la dimisión de Benjamin Netanyahu. Solo entonces podría comenzar la recuperación de la imagen y los apoyos internacionales de Israel.
Para Álvarez-Ossorio, se subestima la capacidad de resistencia de Netanyahu . “Es el líder que más tiempo ha estado en el poder después de Ben Gurion. Y esto no es fácil en una escena política tan polarizada y fragmentada como la de Israel”, opina el también autor del reciente libro ‘Gaza’. “Él es muy consciente de que el factor tiempo corre a su favor. Si prolonga indefinidamente la guerra contra Gaza, podría mejorar las expectativas electorales. Y eso va en línea con lo que dicen las encuestas: recupera apoyo popular frente al voto de castigo que sufriría si se celebraran elecciones antes. Los líderes extremistas le ven como el garante del proyecto sionista y del Gran Israel (‘Eretz Israel’)”.
Lo que tampoco está muy claro es el posible recambio de Netanyahu. ¿Quién podría sustituirlo? ¿El ministro de Defensa, Yoav Galant, con quien mantiene una relación de rivalidad desde hace mucho tiempo y que trata de desmarcarse de sus políticas y habla del día después de Gaza? También hay otros líderes, como Benny Gantz, que se plantean como recambios. Ambos son halcones y han formado parte del gabinete de guerra, ahora disuelto. Pero son líderes más digeribles para las élites estadounidenses o europeas.