Ellos no necesitan Informe PISA alguno para saber que la cosa, la educación, está mal, muy mal, inquietantemente mal. Los 49 profesores, educadores, psicólogos y un sinfín de especialistas, que viven e imparten clases maravillosas, rodeados de animales que les ayudan a convivir con los 38.500 escolares, de 4 a 18 años, que cada año visitan su paraíso educativo en Santa Maria de Palautordera, son perfectamente conscientes y se alegran enormemente de que se hayan disparado las alarmas, pues el asunto está horrible.