Los inversores siempre caminan por la cuerda floja del riesgo. “Pero perseguir ‘cisnes negros’ es un juego de idiotas: los acontecimientos aberrantes, raros y catastróficos son imprevisibles”, resaltan al respecto los expertos de Morningstar. Así, en su opinión, es mejor aceptar que las amenazas son una realidad y preparase por si hay que enfrentarse a ellas.

POSIBLE EXPANSIÓN DEL CONFLICTO EN ORIENTE MEDIO

En concreto, estos analistas identifican ocho riesgos que podrían perturbar la actual paz que reina en las bolsas. Y el primero de ellos consistiría, según explican, en la expansión del conflicto en Oriente Medio.

“Tras el ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre, muchos observadores temen una escalada del conflicto que implique a otras naciones de Oriente Próximo. Una situación que podría repercutir en los mercados energéticos, provocando sacudidas en los precios del petróleo y elevando el riesgo de una recesión económica global”.

CONFLICTO PROLONGADO ENTRE UCRANIA Y RUSIA

Otro conflicto bélico, esta vez el protagonizado por Ucrania y Rusia, es otra de las amenazas que mencionan desde Morningstar. “Las consecuencias de esta guerra podrían seguir impactando en los mercados energéticos y alimentarios, poniendo en jaque la actividad económica de la eurozona”, explican.

Así, reseñan que el Banco Central Europeo ya rebajó recientemente sus previsiones del producto interior bruto ante el “endurecimiento de las condiciones de financiación y el debilitamiento del comercio internacional”.

RESURGIMIENTO DE LA INFLACIÓN

En su lista de riesgos de 2024, estos expertos también alertan sobre un hipotético resurgimiento de la inflación. “El descenso de los precios energéticos ha supuesto un alivio para los precios, pero la volatilidad del crudo nos lleva a ser precavidos”.

“Si la inflación vuelve a repuntar, los bancos centrales se verán obligados a mantener sus tipos de interés oficiales altos durante más tiempo del previsto, o incluso a subirlos, a pesar de que el mercado espera un recorte el año que viene. Un escenario que también podría lastrar los beneficios empresariales e incrementar el riesgo de recesión”, comentan.

DÉFICITS PÚBLICOS EN LOS PAÍSES DESARROLLADOS

En cuarto lugar, los citados estrategas recuerdan que, ante el aumento de los niveles de deuda, los inversores exigen mayores primas de plazo o compensaciones por el riesgo asociado a la tenencia de bonos en los mercados desarrollados.

Es decir, buscan rendimientos a más largo plazo, “lo que conllevaría un descenso de los precios de los bonos”.

LA ‘BOMBA DE LAS URNAS’

En su lista de riesgos para el año venidero, Morningstar también recoge las dos elecciones importantes que se celebrarán a finales de 2024: las de Reino Unido y las de Estados Unidos. “La dirección en qué sople el viento en estos comicios podría determinar el curso de la renta variable”, afirman.

En concreto, aseveran que “los grandes cambios en los gobiernos pueden desencadenar ventas masivas en los activos de riesgos, como son las acciones y los bonos corporativos”.

POSIBLE CRACK INMOBILIARIO COMERCIAL

Estos analistas también ven posible que se produzcan en los próximos meses importantes depreciaciones en algunos inmuebles de oficinas, “en gran medida, como consecuencia del cambio en las preferencias laborales a raíz del covid-19”.

Un deterioro, añaden, que podría ser más nocivo para los bancos regionales y también para los fondos de pensiones.

DUDAS SOBRE EL CRECIMIENTO CHINO

El mercado preveía que la reapertura de China tras la pandemia del coronavirus impulsara el crecimiento del gigante asiático, pero, de momento, no está siendo así. La crisis inmobiliaria del país, cuyo peso económico representa entre el 15% y el 30%, está siendo un gran lastre para sus cuentas.

La debilidad económica de China plantea un gran reto para 2024. Si sus perspectivas siguen sin entonarse, sus socios comerciales tendrán un problema”, indican desde Morningstar.

CONFLICTO CHINA – ESTADOS UNIDOS

Finalmente, estos analistas alertan sobre las relaciones diplomáticas entre los Gobiernos de Pekín y de Washington. “Pese al encuentro de noviembre entre los presidentes de ambas potencias económicas, la relación entre estos dos países sigue siendo tensa”, subrayan.

“Si el conflicto se agrava, se dispararía la incertidumbre económica mundial y se podría producir una rápida ‘deslocalizacion’ de empresas que buscarían protegerse de los efectos de dicho escenario.

¿CÓMO COMPENSAR LOS RIESGOS?

“La mayoría de estos riesgos son una notable fuente de volatilidad, pero no alteran necesariamente las expectativas de rentabilidad futuras”, argumentan a modo de conclusión desde Morningstar. Así, consideran que su impacto inicial podría traducirse en una oportunidad de compra.

Además, aconsejan cubrir las carteras con deuda pública de alta calidad. “Este tipo de activos proporcionan protección frente a los riesgos geopolíticos”, remarcan.