Camino del verano me comí el tarro y me propuse dejar de acompañar la comida de cervecita, vino y pan con idea de entregarme al agua bendita. No era la primera vez. Basta con que pases una noche chunga tras cenar fuera más de lo habitual para que digas esto también se acabó. Pero lo que son las cosas. El propósito coincidió con la publicación de un estudio de la uni californiana de San Diego, recogido por la revista «Science», según el cual el hongo utilizado en la elaboración de los tres elementos con los que me había propuesto cortar es una fuente de beneficios para la salud. Vaya tino el mío. Al parecer la levadura de cerveza es un rico portador de proteínas, minerales y vitaminas del complejo B, o sea selenio, cromo y zinc que provoca una mejora de la función inmunológica, la salud digestiva y la de la piel. Empecé a pensar: a ver si lo que va a hacerme daño es el agua. Y sobre todo después de leer que, además de las propiedades nutricionales, la bienaventurada levadura podía ayudar a reducir los niveles de colesterol y mejorar el tono cardiovascular, objetivos de dos de las cinco pastillas que me zampo con el desayuno y la cena. Hay quien pensará qué barbaridad. Esto depende del afectado. De los moradores en episodios de arritmia existen los que prefieren someterse a la ablación. Solo con escuchar el término ya me contraigo. Si encima me da por mirar internet y constato que se trata de introducir tubos largos, catéteres vamos, en los vasos sanguíneos hasta el corazón entonces el vahído llama a la puerta. Cuando años atrás vi que la doctora se inclinaba por esta práctica fui yo el que le planteé si no había un medicamento específico para el asunto y aquí estoy con mi ración dale que te pego. A lo que me pegué como un poseso fue a la investigación de marras que en el tramo final concluía que la levadura podía ser resultona en el envejecimiento celular y la longevidad. Así que como comprenderán no he abandonado en estos últimos meses ni la cerveza ni el vino ni el pan, pero lo que no entiendo es que esté más viejo.