Es el hombre del momento, el que más titulares ha acaparado desde que en la final del Mundial de Fútbol Femenino por su beso a Jenni Hermoso (33 años). Este viernes, día 25 de agosto, se esperaba la dimisión de Luis Rubiales (46) en una multitudinaria rueda de prensa en la que ha echado por tierra los deseos de sus detractores. Su contundente: «No voy a dimitir, no voy a dimitir», hace que la trama continúe. 

La polémica en la que se ha visto envuelto y que aún no ha escrito su último capítulo hace que del perfil del Presidente de Federación de fútbol sobre interés. Nacido en Gran Canaria, empezó su carrera deportiva en el CF Motril a los 14 años, ya que vivía en esta ciudad de Granada con su familia. Durante su carrera deportiva ha pasado por otros clubes, como el Mallorca y el Levante. Allí le apodaban «pundonor» por su dedicación y tenacidad en su profesión.

Sus logros profesionales son de sobra conocidos por los amantes del deporte rey, pero su vida privada cobra relevancia en estos momentos en los que muchos quieren bucear en el aspecto más personal de su vida y en las mujeres que forman parte de la misma. A ellas parece que se refirió cuando estalló el escándalo y le pidió a Jenni que apareciera con él en el vídeo de disculpas: «Mi puesto está en juego, hazlo aunque sea por mis hijas».

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Rubiales niega que vaya a dimitir.

EFE

Luis es padre de tres hijas, Lucía, Ana y Elena, fruto de su matrimonio con la abogada Manuela Delicado Vega, con quien mantiene una buena relación pese a la separación que se produjo hace algunos años. De ellas habló en su paso por el programa de Risto Mejide (48) el pasado marzo, donde ponía en valor la fortaleza de sus hijas y daba algo de información personal.

«Mis hijas son muy fuertes, más fuertes que yo. Yo me considero un tío fuerte, pero lo de mis hijas no es normal. La mayor estudia Historia del Arte, es una tía muy sensible y con un compromiso consigo misma y con la sociedad. La mediana es la que más se parece a mí, quizá la más reivindicativa y es, además, una tía con una inteligencia bestial». Con respecto a la benjamina del clan, Luis también destacaba el bonito gesto que tuvo con él en una de las polémicas en que se ha visto envuelto desde que empezó su cargo en la RFEF. 

«La manera más bonita que ha tenido un ser humano en decirme ‘te quiero’ la tuvo mi hija Elena», decía emocionado al recordar un momento en que la niña se puso su apellido en una camiseta y el dorsal 17 que él llevó en su etapa de futbolista. «Que tu hija diga ‘Yo soy tu hija, Rubiales, y aquí estoy’, con diez años que tenía entonces… La verdad que muy orgulloso. También creo que mi exmujer ha hecho un buen trabajo. Los dos«, añadía.

No sólo eso, en Viajando con Chester contó uno de los peores momentos de su vida, relacionado con la familia. «Descubres un nivel de amor diferente, pero sobre todo en mi caso el miedo. Lo pasé muy mal con una de mis hijas. Tuvo un accidente y estuvimos en el hospital dos semanas con ella. Se quedó a nada de morir en el acto. Al principio no te decían nada los médicos, pero ya uno me dijo: ‘Luis, esto va a ir bien. Tu hija va a tener siempre una especie de edema en una zona cerca del cerebelo, pero va a estar muy bien'».

Tras la ruptura con Manuela, a Rubiales se le relacionó sentimentalmente con la pintora mexicana Roberta Lobeira (42), una relación polémica pues en 2018 se le acusó de utilizar un presunto viaje de negocios para irse de escapada romántica con ella a Nueva York. En ese año también se le vinculó con la modelo Brigitte Tenorio, que consiguió un puesto como alta secretaria de la Asociación de Futbolistas Españoles, organismo que entonces él presidía, gracias presuntamente a esa «amistad especial«. Pero, sin duda, la mujer de su vida es su madre, Ángeles Béjar, de quien se conoce que trabajó como peluquera en Motril. En estos momentos complicados e inciertos, Rubiales se apoya en sus seres queridos.