Los de Arrasate volvían a El Sadar más de dos meses después de finalizar la Liga con la positiva mentalidad que dejó la gran campaña pasada. Por su parte, el Athletic buscaba borrar la imagen dejada en su estreno liguero ante el Real Madrid en San Mamés.

El Athletic dio el primer zarpazo en el minuto 11. El menor de los Williams puso un centro cerrado para que Iñaki, con su muslo derecho, hiciera el 0-1. La conexión de hermanos funcionó a la perfección ante un Osasuna que hasta entonces buscó con más ahínco la meta rival.

Desde ese momento, los rojillos perdieron el rumbo y los jugadores que hoy vistieron por completo de blanco lo aprovecharon para empezar a inquietar. Tal fue así que los de Valverde golpearon de nuevo a los 20 minutos. Nico Williams se deshizo de dos marcadores contrarios para poner un balón raso que Guruzeta se encargó de introducir en la red a placer.

Rubén García disfrutó de una ocasión clarísima quedándose solo ante Simón. El ‘Joker’ pudo recortar diferencias, pero no eligió bien el lado. A los locales les costó encontrar la meta y cuando lo hicieron, no tuvieron puntería. Mojica interceptó el centro al segundo palo de Rubén García, pero no supo darle dirección.

Una buena intervención de Simón evitó el gol de David García, quien quiso aprovechar su gran poderío aéreo. El cancerbero titular de la selección española puso la mano. La imprecisión fue mala compañera de Osasuna.

El devenir del choque cambió con la expulsión de Sancet. El navarro, tras una falta de David García para cortar el contragolpe, se enganchó con su rival, acto que Munuera Montero consideró segunda amarilla.

Viendo el mal panorama, Arrasate cambió de esquema con Rubén García y Budimir en la punta de ataque. El exjugador del Betis debutó ante su gente con una gran ovación para intentar un empate que con el paso de los minutos se alejó.

Osasuna estuvo algo acelerado en la toma de decisiones. No supo ejercer toda la superioridad que podría suponerse con un hombre más. Con la eliminatoria de Liga Conferencia a la vuelta de la esquina, los de Arrasate parecieron estar algo despistados ante un Athletic que defendió con uñas y dientes la ventaja obtenida en la primera mitad.